Andan revoloteadas las plazas y calles de Antequera por el inicio del curso escolar. Los equipos educativos han preparado los cuadros de horarios, programaciones y todo ha empezado a funcionar. Padres que llevan a sus hijos por primera vez, quienes ven un nuevo lugar de vida, con compañeros y maestros que empezarán a guiarles. 
 
También están los que ya llevan varios años, los que cambian de ciclo, de ciudad o tienen a la Universidad, formación profesional o trabajo en puertas. Son los días de septiembre en cualquier ciudad de España. En breve se tendrán en falta esas mejoras que se prometen, se anuncian una y otra vez, pero no se concluyen. Por citar alguna, la ampliación del Romero Robledo. 
 
Pero hay dos cuestiones que año tras año no se ponen solución. Una que afecta a todo el país y otra a Antequera. En el caso nacional, la Educación, la Enseñanza, deberían de estar planificadas por la comunidad profesional, y no por la política, que impone sus criterios por encima de la necesidad de una adecuada Educación.
 
¿Cuándo escucharán a los profesores, los que saben cómo funciona la red de centros y quienes mejor podrían desarrollar un plan educativo? Por lo que corresponde a Antequera, se sigue sin solucionar la demanda de plazas en algunos centros y localizaciones, y cómo superar la escasa oferta en otros.
 
Por supuesto que el problema no es por los centros, ni por el profesorado, ni por los barrios, ni por los alumnos... Creemos que vivir en el casco histórico, donde vive la mayoría de personas y donde trabajan, hacen colapsar los que se puede ir a pie, y no pensar en los que precisan vehículo.
 
Un ejemplo claro, el Reina Sofía, tiene una alta demanda, quedando niños fuera. ¿Por qué ahí sí, y no en otros centros? Pues creemos porque alrededor viven muchas familias y ven una ventaja tener al lado el colegio. Año tras año, vemos los números de plazas ocupadas en algunos de ellos, y lamentamos que no se aproveche el magnífico profesorado e instalaciones.
Será un problema que se repita año tras año, hasta que llegue un momento en el que la Delegación de la Junta quite líneas concertadas y los padres se manifiesten en pro de la libre elección de centro y libertad religiosa.
 
Antes de que esto ocurra, ¿no se podría estudiar dar otro uso a algún colegio público? ¿No hay saturación en institutos? ¿No se necesita un centro propio para adultos? ¿Y ese conservatorio o escuela de idiomas anunciados? ¿Y la UNED? ¿Y esos estudios de ferroviario, Enfermería...? Con todo el respeto a todos los centros, no dio el resultado que se esperaba cuando se construyeron algunos centros, por lo que precisan de alguien que con consenso y sentido común, busque una solución que no afecte a nadie y beneficie a toda la comunidad.
 
Al igual que la Sanidad, hay derechos y necesidad como la Educación, que tienen que ser un derecho bien prestado desde los profesionales, sin escatimar en buenas planificaciones.