El Grupo Unicaja Banco ha obtenido un beneficio neto de 153 millones de euros al cierre del ejercicio 2018, lo que supone un aumento del 10,2 por ciento respecto al ejercicio 2017.

La mejora de este resultado está fundamentada en el aumento del margen de intereses del 3,1 por ciento, la disminución de los gastos de explotación del 2,2 por ciento, así como una importante y recurrente reducción de las necesidades de saneamientos. Asimismo, en este período destacan: la mejora de los niveles de solvencia, la disminución de los activos no productivos, a la vez que se mantienen los altos niveles de cobertura, el incremento de las nuevas operaciones de financiación crediticia a pymes y particulares,  y los altos y holgados niveles de liquidez.

Capacidad  de generación de resultados.  El margen de intereses sube un 3,1por ciento, hasta los 601 millones de euros, debido a la estabilización de las operaciones generadoras de ingresos recurrentes y a unos menores costes de financiación, mientras que las comisiones crecen un 2,4 por ciento a perímetro constante.

Elevados niveles de solvencia y holgada posición de liquidez. La ratio CET 1 mejora en 0,9 p.p. hasta el 15,4 por ciento, y se mantiene como una de las más altas del sector. Este nivel supera en 1.674 millones de euros los requerimientos del BCE en el marco del SREP y manifiesta la alta capitalización de la entidad. Los activos líquidos disponibles suponen casi una cuarta parte del activo total.

Crecimiento de la actividad comercial. Las nuevas operaciones de crédito a pymes y particulares han crecido un 21por ciento, mientras que los recursos de clientes minoristas del sector privado se mantienen ligeramente al alza, impulsados por los seguros de ahorro y los depósitos a la vista.

Reducción de los activos no productivos. La entidad acelera la reducción de los activos no productivos, que caen un 21,7 por ciento, mientras el nivel de cobertura, con un 57,3 por ciento, se mantiene entre los más elevados del sector.

Incremento del porcentaje destinado a dividendos.  La calidad de balance y los niveles de solvencia de la entidad permiten anticipar dos años, ya para el ejercicio 2018, el porcentaje de beneficio neto destinado al pago de dividendos previsto en la salida a bolsa (40 por ciento para 2020). Esto supone un dividendo de 3,8 céntimos por acción, frente a 2,1 céntimos abonados con cargo al resultado del ejercicio anterior, lo que representa un incremento del 7 por ciento. 

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