El antequerano Pedro Espinosa Zurita corría el pasado fin de semana en Coín su carrera de montaña número 400. Como ha hecho en más de 300 ocasiones, terminaba subiendo al podio.

 

La de Pedro no es la historia de un prometedor atleta. Sobrepasados los 65 años, la suya es una historia tardía de pasión por el campo y por correr. “Comencé en 2013 con el primer Desafío del Torcal, donde me apunté en la modalidad de senderismo, y me descalificaron injustamente porque decían que había corrido, lo que no era cierto. Entonces me dije: el año que viene la voy a hacer corriendo y voy a ganar, y así fue”, señala.

Entonces ya tenía 58 años, “pero vi que era algo que se me daba bien y decidí continuar”. Siempre le gustó andar por el campo, tanto por su trabajo como también en cacería, pero nunca se planteó competir. “A raíz de eso decidí continuar, pero sin cambiar mis hábitos diarios”, explica Pedro, que asegura no tener una dieta especial “ni entrenar ni nada”.

A través de Internet fue descubriendo nuevas carreras a las que se fue apuntando, “y siempre se me dio bien y por eso sigo”. “Es una forma de mantenerme entretenido, y además he conseguido muchísimos trofeos desde entonces”.

Aunque sus preferidas son las pruebas de montaña (de las que ha sumado las 400 carreras), Pedro también se apunta a otras pruebas populares, “pero lo que a mí me gusta es el campo”.

No rehuye de la dureza de estas competiciones, recordando que “la más dura que he hecho fue en el año 2015 en la Sierra de Cazorla que eran 125 kilómetros y tardé doce horas y pico”. No obstante, confiesa que “con los años ya me voy bajando el kilometraje”.

Con fuerzas para seguir afrontando nuevos retos

“Aparte de los trofeos, que es muy bonito, lo mejor es conocer gente”, resalta Pedro Espinosa, que tuvo sus comienzos fueron en el Club Alpino de Benalmádena, “pero cuando me enteré de que en Antequera había un Club de Montaña, el Matagrande Trail, decidí unirme a ellos y estoy muy contento; con ellos va a ser mi final deportivo”.

Sin embargo, aún ve lejos la retirada, y solo piensa en seguir sumando. “Me veo fuerte, aunque compito con personas que son más jóvenes que yo; llegando a la meta por delante de muchos chavales de 20 años”.

Con unas 50 carreras por año, espera que le sigan respetando las lesiones y seguir igual de fuerte para continuar con esta pasión que comenzaba con el Desafío Sur del Torcal, una prueba emblemática para la que pide “que tenga más campo y menos pistas”.

 

 
 
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