Antequera volvía a vivir la élite del balonmano español este sábado, con ambiente por todo lo alto en las gradas del Pabellón Municipal Fernando Argüelles. El Iberoquinoa disfrutaba de su hazaña de ascender a la Liga Asobal, y con el club toda la ciudad.

Partido para crear afición, y primera victoria de la temporada para un equipo que promete dar guerra. Quien quiera puntuar aquí va a tener que sudar mucho. Logroño la Rioja lo vivió en sus propias carnes y terminó desquiciado e impotente.

Más de mil aficionados vibraron desde los prolegómenos con su equipo, y cuando se anotaba el primer gol del encuentro, parecía que se había logrado un título importante. No era más que la antesala de una primera parte de garra e intensidad por parte del equipo entrenado por Lorenzo Ruiz.

Tras un inicio con alternancia en el marcador, pronto el conjunto local supo obtener una renta que fue administrando durante todos los primeros treinta minutos, logrando incluso ir ampliándola.

Con Grandi como referente goleador, unido a la firmeza en los siete metros de Nacho del Castillo y un Diego Moyano en la portería hecho un jabato, Antequera ofreció su mejor versión con otros recursos como el lanzamiento exterior de Simenas.

Solo pudo mantenerse en el partido Logroño aprovechando las contras, logrando zafarse de una férrea defensa que tiene en Franco Gavidia a su jefe indiscutible. Al ataque, fue cuando comenzaron a llegar balones al pivote Rafa Baena cuando se fueron ampliando los márgenes; hasta una renta máxima de 5 goles (17-12). Pudo incluso llegarse al descanso con más, ya que el mister local solicitaba tiempo muerto a falta de 36 segundo para preparar un ataque que, pese a concluir en pena máxima, esta vez no pudo ser transformado.

Con el amplio tanteo de 19-15 se iniciaba el segundo periodo, pero no estaba todo dicho. Exclusión a Lucas Grandi a las primeras de cambio y Logroño se coloca uno abajo. La defensa 6-0 del conjunto riojano obliga a ataques largos, siempre con la amenaza de pasivo presente, y había que buscar otros recursos como los lanzamientos desde nueve metros de Jorge da Silva.

Surgió efecto las instrucciones de Lorenzo Ruiz, y en poco más de diez minutos se recuperaba la renta de cuatro; esta vez con Chispi transformando desde siete metros, y de nuevo con Moyano generando confianza en la puerta.

Pese a la rigurosidad arbitral en la señalización de penas máximas a favor de Logroño, que hizo de Dutra el máximo goleador del partido con diez tantos, Baena se mostraba intratable en el pivote.

Tras una serie de imprecisiones en ataque, asaltaron los nervios en la pista y en la grada cuando los visitantes se ponían a tres, pero otra vez Diego Moyano puso la serenidad con su experiencia y, sobre todo, con sus paradas.

Se sufrió hasta el último minuto, con una defensa adelantada que proponía el entrenador local Miguel Ángel Velasco y que por momentos pareció atragantársele a Iberoquinoa Antequera. Un gol de Fernando Moreno desde el extremo daba margen para saborear los últimos segundos con más tranquilidad.

No obstante, la fiesta llegaba al sonar la bocina, con un equipo que ya se siente identificado con su afición. Los nuevos fichajes ya saben cómo ruge el Argüelles, y Logroño La Rioja ha sido la primera víctima de este binomio que ha regresado a Asobal para dar mucha guerra.

 

 

 

 

 

 
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