Como ocurre cada Navidad la Escuela de Baile Flamenco de Ana Pastrana no podía faltar a la cita imprescindible para representar una parte de lo que saben hacer las alumnas del taller de flamenco una vez finalizado el primer trimestre, y que en esta ocasión, debido a la crisis del coronavirus, se llevó a cabo en la sede de la Peña Flamenca Luis Perdiguero en la tarde del martes 29 de diciembre y que como siempre su objetivo es inculcar la cultura del flamenco desde temprana edad.

Durante buena parte de la tarde pequeños y jóvenes alumnos de la escuela mostraron la pasión flamenca que Ana Pastrana transmite en sus clases siendo los auténticos protagonistas.

La crisis sanitaria de la Covid-19 no impidió que los alumnas mostraran a sus familiares todo lo aprendido en el primer trimestre en la sede de la Peña Flamenca Luis Perdiguero que se convirtió en el escenario perfecto para ello: “El motivo de hacerlo en esta sede fue para darle una continuidad al programa que hacemos como centro internacional de flamenco, pero sobre todo para no dejar a las niñas sin esa motivación y a los familiares sin que pudieran disfrutar de ellas”, explica su profesora Ana Pastrana.

Sobre el desarrollo de la propia muestra: “Cada grupo no superó las diez personas. El grupo que fueron diez niñas lo hicimos en dos partes, una de grupo y otra individual para que no se juntara mucha gente”. La música corrió a cargo del guitarrista David de Ana y de su madre la propia Ana Pastrana que fue quien puso la voz a esta muestra.En cuanto al pasado 2020 azotado por la pandemia:  “Ha sido diferente porque se ha reducido mucho el alumnado. Las niñas más mayores son más responsables y no han dejado de venir a las clases. Se ha visto más reducido en las alumnas más pequeñas que están en un nivel de inicio”. 

En relación a las medidas de seguridad en las clases: “No he tenido que ser muy estricta, lo que sí ha influido más han sido las niñas pequeñas que tenían que venir dependiendo de una abuela, un padre… que ahora están más asustados… Pero hemos sacado el lado positivo, nos pusimos la mascarilla… aunque bailar con ella no es fácil. El flamenco tiene una disciplina muy dura, pero no se aprecia porque como gusta tanto… Al final eres consciente de que como no te pongas la mascarilla no lo puedes hacer, pero allí todas están cumpliendo”, concluye.

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