Con 79 años, ha visto al fin una exposición antológica en su tierra, en su Museo, en Antequera, donde apenas había mostrado su arte en sus inicios. Con motivo del Centenario de “El Sol” y con la organización del Ayuntamiento de Antequera, se ha conseguido que 26.967 personas la visiten: todo un récord.


Desde que el 30 de junio de 2017 se hiciera pública la exposición de Cristóbal Toral en Antequera con motivo de las centenarias páginas de este periódico, no ha habido casi semana en la que no hemos estado en contacto con él para preparar, montar, desarrollar, ampliar, mejorar y clausurar la que será difícilmente superable en visitas culturales, pero más en su impacto mediático y en redes sociales. 26.967 han pagado su entrada para visitar el Museo y conocer su antológica.

Por nuestra parte sumaríamos las visitas guiadas, pases gratuitos y más de 150 grupos, por lo que la cifra debe ser más amplia. Nada más quitar la última maleta y descolgar el cuadro que dejaba su presencia reducida a su sala propia, quedamos para entrevistarle, con el cansancio que supone supervisar cómo su equipaje de arte se prepara para regresar a sus otras casas: su finca de Toledo y su vivienda de Madrid.

Empezamos preguntándole qué ha supuesto para él la muestra en Antequera: “Para mí es una satisfacción enorme, es una exposición que yo la he hecho con mucho cariño y con mucho interés de que saliera bien. Ha habido una intervención en el patio del Museo, una instalación en un edificio del siglo XVIII con equipajes, con mis esculturas... Luego la sala temporal, unida con esa instalación del patio con la sala permanente que tengo. Entonces, en definitiva, ha sido una exposición muy trabajada, muy pensada y que hayan respondido las visitas siempre es una satisfacción enorme”.

A pesar de ser el reclamo cultural con más visitas, siempre quiere más: “A mí me habría gustado que hubieran venido más todavía porque estoy acostumbrado afortunadamente a batir récords de visitantes en mis exposiciones. La que hizo el Ayuntamiento de Madrid en el Centro Cultural de la Villa pasaron de 150.000 visitas, la del Museo de Arte Contemporáneo Sofía Ímber de Caracas en el año 2000, me dijo un dato la directora que había superado a la exposición de Botero. Y que cómo era posible en Sudamérica que un pintor tan querido, tan afamado como Fernando Botero que yo le hubiera superado en visitas. La exposición que hice en 2015 en el Centro Cultural Tomás y Valiente de Madrid, uno de los espacios por donde pasan los pintores más importantes de España, pues ahí también tengo el récord de visitas”.

Quizá la Cultura en Antequera siga siendo una asignatura por mejorar y esa idea del mar de culturas que quería unir el triángulo Málaga-Antequera-Ronda. Dejando a un lado los números, creemos haberle visto disfrutar como nunca, con los niños: “A mí siempre me ha emocionado mucho ver a los niños en los museos, yo creo que es una pedagogía muy interesante para los alumnos el iniciarlos en el mundo del arte, sean sensibles al arte, sobre todo en España, lo mejor que tiene España entre otras muchas cosas en pintores hemos destacado, somos los mejores del mundo, nadie tiene un Velázquez, ni un Goya o un Zurbarán”. 

Dejando los números atrás, creemos que lo que no olvidará será el homenaje-improvisado que le brindó el Colegio de La Victoria: “Ése ha sido uno de los momentos más emotivos para mí, yo lo valoro como un premio enorme. Ver ese homenaje tan cariñoso, ese colegio, esa organización fue algo realmente emocionante y te das cuenta que merece la pena el sacrificio, que ser pintor es muy difícil, pero viendo estas cosas piensas que te compensa todo ese esfuerzo”. 

También hemos observado cómo se le han acercado incluso compañeros que fueron suyos de la Escuela de Artes y Oficios: “Son cosas que solo pasan en tu ciudad, donde empiezo yo el mundo de la Pintura en la Escuela de Arte y Oficios, donde paso de estar en el campo asalvajado a un espacio civilizado y en concreto a una escuela donde se aprendía a dibujar. Y por supuesto, que te lleguen amigos de esa época y que te lo recuerden es realmente bonito y emotivo”.

 

 

 

 

 

Los recuerdos de su padre y exponer en su tierra, aunque sea con 79 años

Del niño que pintaba en una choza al genio que es un referente de la pintura española. ¿Llegó a soñar con este momento cuando vivía en el campo con su padre?: “En esos momentos yo en lo que pensaba un poco, influido por mi padre, que me decía a ver si tú dejas el campo, no seas como yo, que llevo toda la vida en el campo y no he conseguido nada. La idea principal era hacer otra cosa distinta a estar allí y esa afición innata que tenía yo a dibujar pues, claro, eso me inclinaba por el mundo del Arte y que era lo que me gustaba y nunca vas a imaginar lo que te va a ocurrir porque nunca se puede saber lo que te traerá el futuro”. 

Hemos hablado de exposiciones por todo el mundo, pero, si le preguntamos lo que ha supuesto para usted la de Antequera... “Para mí la exposición en Antequera tiene un significado fundamental de la exposición. Considero que se me ha querido hacer un homenaje, por parte del Ayuntamiento, por parte de Antequera y eso para mí es lo que cuenta. Por eso yo estoy muy agradecido: primero al Ayuntamiento que ha tenido esa iniciativa, a El Sol de Antequera que ya sabemos el interés que tu padre, Ángel Guerrero, tuvo porque en Antequera se me hiciera una exposición importante, y más en el año del Centenario de ‘El Sol’; y luego todo el resto de personas que de una forma u otra han intervenido y sobre todo también todos los patrocinadores como la Fundación Unicaja, Dcoop, el Hotel Antequera y todos los que han ayudado, como el Museo y sus trabajadores”.

Nos llamó la atención en el día de la inauguración, que hasta ese momento, ningún alcalde le había comprado un cuadro para el patrimonio local, como anunció Manuel Barón: “Eso hay que valorarlo muy positivamente tal y como están las cosas en estos momentos, que un ayuntamiento como el de Antequera, en este caso, haya decidido comprar una obra muy conocida por los antequeranos, que haya querido adquirirla para que se quede ahí permanentemente en el Museo... es un esfuerzo que por mi parte reconozco y es importante”. 

¿Qué siente un artista cuando desmonta una muestra como ha sido la de su tierra?: “Siempre, los finales son tristes, pero las cosas tienen su final. Es verdad que la exposición ha terminado, se ha recogido, pero ese recuerdo va a estar ahí, para la historia del Museo y de Antequera”.

En más de una ocasión, ha confesado que le gustaría que una fotografía de la instalación que montó en el patio, quedara reflejada en alguna de las paredes del claustro.Hemos sido testigos de personas que se le han acercado para comentarle lo que le ha parecido la exposición. Sin ir más lejos, la última por parte de Francisco Cansino de la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR) que tiene su sede en Antequera en el antiguo convento de Santa Eufemia. Le expuso que la diferencia entre un inmigrante y un refugiado es que uno escoge su maleta y el otro su ataúd. “¡Qué frase más contundente nos compartió!: el emigrante escoge su maleta en vez del ataúd, como le dijo un refugiado. Realmente es un tema contemporáneo, yo empiezo a pintar el tema de las migraciones en 1974, en 1975 represento a España en la Bienal de Sao Paulo y ya llevo ‘El emigrante muerto’ y ya me preocupaba esa problemática y resulta que se mantiene e incluso va en aumento”. 

Tenía su duda de cómo reaccionaría Antequera ante el “Secuestro del Papa” y ha sido una de las obras más valoradas: “Es un cuadro que en esta exposición era una obra muy importante e indica el interés del artista, en mi caso, por lo que ocurre alrededor. El pintor tiene que ser un testigo de su época, como lo que he querido expresar con el secuestro del Papa Benedicto XVI que es el gran problema del terrorismo. Es horrible que en nuestra época haya ese terrorismo tan sangriento, tan cruel y eso es lo que vengo a retratar en esta obra, que tiene muchos mensajes, y yo creo que se ha sabido interpretar”, como ya nos expuso en su montaje, desgranándonos lo que quiso interpretar, recoger y transmitir. 

Por lo que hemos visto, la exposición ha servido para cambiar su sala propia que se queda tal cual desde ahora: “Pues hemos aprovechado la exposición para modificar un poco la sala de arriba, la mía propia, y la hemos dejado tal y como la hemos planteado para esta exposición”. Además del regreso del “Paquete Cósmico”, destaca el “Tríptico de manzanas”, una obra pintada para la muestra y que se ha expuesto por primera vez en Antequera, al igual que “El Secuestro del Papa”.

 

Sus embajadores en Antequera

Le preguntamos lo feliz que hubieran estado sus amigos José María González, Manuel Cascales y Ángel Guerrero si hubieran podido estar con él durante la muestra. “Yo les llamaba, con cariño, mis embajadores en Antequera. Tenía mis tres grandes amigos que eran Ángel Guerrero, Manuel Cascales y José María González”. ¿Qué le hubieran dicho?: “Me hubieran felicitado, me hubieran abrazado, lo hubieran celebrado conmigo. Todos me hubieran dado la enhorabuena con mucho cariño, porque los tres me tenían mucho aprecio y yo a ellos. Es muy bonito a nivel de ciudades, de países, las personas que luchan por su ciudad, por conseguir cosas buenas, y bueno, una de las cosas que hay que reconocer y homenajear es a estas personas, como José María González, Ángel Guerrero y Manuel Cascales que han hecho muchas cosas en ese aspecto. Es muy bonito tener ese recuerdo de ellos”.

Luego, al terminar la entrevista, comparte varias anécdotas con ellos, lo que lucharon cada uno desde su parcela para que Cristóbal Toral siguiera ligado a su tierra. “Te podría decir que si no hubiera sido por ellos, no hubiera tenido tanto apego a Antequera tras irme de aquí, primero a Sevilla y luego a Madrid. ¿Sabes que en cada inauguración que hacía por España, aparecía tu padre y yo siempre decía cosas de Antequera para que él me escuchara y lo recogiera en ‘El Sol’? Por eso siempre lo digo, que me siento muy antequerano”.

 

 

“Cuando ya no esté...”

Hablando de amigos, Iñaki Gabilondo protagonizó una serie de entrevistas-documentales bajo el título de “Cuando ya no esté”. ¿Le preocupa a Cristóbal Toral lo que pasará con su obra?: “Esos pensamientos van llegando con la edad. Para un pintor que ha luchado para crear su obra, su aspiración fundamental es que se mantenga esa obra, que se cuide y que no desaparezca”.

¿Y qué hay que hacer para conseguirlo?: “Hay un camino que es el más adecuado: crear alguna fundación y algún museo que sería lo ideal, si no, la obra se dispersa”. ¿Y dónde? Porque se siente de Antequera, pinta en Toledo y vive en Madrid: “Como andaluz, a mi me gustaría que fuera en Andalucía obviamente, que sea en nuestra tierra, es una de las cosas importantes de la vida, sentirse orgulloso de donde eres, de tu tierra, de tu país, de Antequera, de Andalucía, de España”. 

Nos recuerda ese proyecto del Museo Contemporáneo Cristóbal Toral en la Casa Museo de calle Maderuelos que se quedó en proyecto, lamentablemente. “Fue una oportunidad que se perdió y hubiera sido positivo, se hubiera centrado ese núcleo de museo, posible fundación y ya se fuera centrado en Antequera. Además, en su momento, yo dije que la colección que yo tengo de artistas contemporáneos que se podría donar a ese posible museo y la relación que tengo con otros artistas fuera dado el crear un centro de arte contemporáneo”, como después se desarrollaron varios en la capital malagueña.

Antequera podría haber sido pionera antes del desembarco de museos culturales en la capital, pero la política... lo dejó en proyecto. Hablando de viajes... si tuviera que meter tres lienzos en su equipaje: ¿cuáles serían?: “Hay tres obras muy significativas para mí: el ‘D’après Las Meninas’, que es una obra muy importante; luego el tema de los emigrantes que tanto me ha interesado y me siguen interesando las migraciones, quizá el cuadro de los emigrantes que fue a Sao Paulo; y el del “El secuestro del Papa”, también una obra de envergadura, son obras que tienen mucho significado y sobre todo que representan muy bien nuestro tiempo”.

Tras Antequera, ¿algún sitio dónde exponer?: “Málaga sería para mí un lugar muy atractivo para hacer una exposición importante, he expuesto en casi todas las capitales de Andalucía, sin embargo no he expuesto en Málaga, pese a ser de aquí, sería muy interesante hacer una exposición. Creo que íbamos a tener muchos visitantes, sería una de las exposiciones más visitadas estoy muy seguro”.

En ello andan por la capital entre Paulino Plata y Pedro Luis Gómez, dos grandes baluartes y amigos del pintor. El primero intentó un proyecto en El Puerto y el segundo, lo deja caer siempre que puede en su Diario Sur.

A punto de cumplir 80 años, ¿hay algo que aún sueñe por hacer?: “Me gustaría hacer cosas muy superiores a las que he hecho hasta ahora”, nos dice con el convencimiento y seguridad que le queda mucho arte por ofrecer y expresa con una sonrisa y su peculiar ceño fruncido tan característico en las obras de Miguel Ángel, que se mezcla con el realismo de Velázquez, las fantasías de Goya y el haber recibido el homenaje en vida como no lo tuvo el artista José María Fernández, alguien a quien valora profundamente.

Ahí queda una exposición que la Historia valorará... cuando ya no estemos. Pero siempre en su patio, en sus escaleras, habrá una maleta, un reflejo que recuerde el homenaje que recibió de la tierra que le vio nacer y crecer como artista: Cristóbal Toral.

 

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