E sábado 20 de julio se cumplen 50 años de la llegada del hombre a la luna, por lo que conversamos con Cristóbal Toral, quien tiene muy presente el espacio y la gravedad en sus obras, como se refleja en “El Paquete Cósmico” que se quedará para siempre en Antequera, al ser comprado por el Ayuntamiento.

 

La misión del Apolo 11 consiguió que el ser humano caminara sobre la superficie de la luna. Tras su salida al espacio el 16 de julio de 1969, cuatro días tardó para que el 20 de julio los astronautas Neil A. Armstrong y Edwin E. Aldrin caminaran sobre nuestro satélite.

Junto a ellos formaba la tripulación el piloto del módulo de mando, Michael Collins. Ante este aniversario le preguntamos al artista universal, al genio, Cristóbal Toral, qué experimentó al poder haber hablado con uno de los componentes del equipo, Michael Collins: “Soy de los poquísimos que tuvieron el privilegio de conocer y hablar con uno de los astronautas que viajaron a la luna, prácticamente un mes después de llegar a ella”. 

Recuerda que estaba entonces en Nueva York con una beca de la Fundación March y tras el viaje espacial, “pedí a nuestro embajador en Washington, Jaime Argüelles, que quería conocer a un astronauta de los que habían subido a la luna. Aunque sé que le sorprendió mi petición, me la consiguió, aunque me adelantó que era muy complicado hablar con los astronautas porque tenían una agenda muy apretada, por los homenajes y los reconocimientos médicos tras la expedición espacial”.

Pero lo consiguió: “Cuál fue mi sorpresa, que a la semana me llamó el embajador para invitarme a una cena que iban a realizar en la embajada con el astronauta Michael Collins. Y me presenté y hablé con él, siendo algo muy emotivo e importante poder conocer a un astronauta y preguntarle sobre la aventura que para mí ha sido lo más importante de la humanidad”. 

¿De qué hablaron?: “Recuerdo que le pregunté cuál había sido el momento más emotivo de esa aventura y Collins me dijo que desde su módulo, que era el Columbia, lo que más le emocionó fue ver la luna y que era el responsable de recoger a sus compañeros que estaban en allí y llevarlos de regreso a la tierra. Desde su sitio de operaciones, veía la tierra en el cosmos como nosotros vemos la luna, y pensar que tenía que llevar a los compañeros y llevarlos a esa ‘bolita’ que era el planeta tierra, era lo más emotivo y heroico de la misión que tuvo”.

 

 

La influencia del espacio en su obra

Suponemos que la entrevista con Collins le serviría para propagar y ampliar su pasión por la gravedad y sus obras como ‘El Paquete Cósmico’ que pintara en 1975. “Esta obra está inspirada en las cápsulas que subieron a la luna, que están quemadas por las temperaturas que alcanzaban esas velocidades tremendas surcando el espacio con un realismo que seguro que te has fijado, mucha gente se acerca creyendo que las cuerdas y cajas son reales y no, están pintadas”. 

Que esta obra se quede definitivamente en Antequera y que forme parte del amplio patrimonio de la ciudad, suponemos que es un orgullo para el artista: “Me parece una medida interesante porque sigue despertando mucho interés y así hay más posibilidades que la vean mucha más gente. Y de cara a un ayuntamiento como el de Antequera, que apueste por el Arte y adquiera la obra, me parece un respaldo a la Cultura que muchas otras administraciones deberían de tomar como ejemplo”.

La gravedad de las manzanas en sus cuadros

En un primer reportaje de su exposición en el Museo de Antequera, sumamos 616 maletas y 91 paquetes que conforman el patio, además de 1.667 maletas pintadas en sus cuadros y 439 manzanas de sus lienzos.

Ante ello, Toral explica: “El origen está en el contexto del espacio, de ingravidez, que desde los años 60, yo tenía una gran influencia de Marc Chagall. A lo que sumé mi admiración por los astronautas. Nosotros estamos en el espacio, no que el espacio está fuera de nuestro entorno. Todo está flotando, todo, desde los planetas hasta las manzanas, por lo que cuando me planteé hacer un bodegón de manzanas, quise tener esa influencia de tenerlas en el espacio flotando y no juntas como se solía hacer, rompiendo la tradición de los bodegones”.

Y para terminar, no viene mal recordar su pasión por las maletas que busca que sean “un icono de nuestro tiempo, ya que nunca se ha viajado tanto como ahora y ese objeto, la maleta, simboliza ese movimiento, ese ir de un sitio a otro”.

Hasta el domingo 14 de julio, pudieron ver su sala del tiempo en el patio del Museo, y hasta al menos después de la Real Feria de Agosto, la muestra antológica. Una exposición cuyo fantástico catálogo lo ha ofrecido a beneficio íntegro de ADIPA (Asociación de Discapacitados Psíquicos de Antequera y de su Comarca) que ofrece a 20 euros y que es esencial para la colección de temas locales. 

Si no los permite, ¡aproveche y vuelva a visitar una muestra que tendrán que pasar siglos para que se vuelva a repetir una iniciativa donde se une la genialidad de un artista, heredero de los constructores de Menga que nos hacen Patrimonio Mundial en el cosmos de nuestro universo!

 

 

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