La Real Colegiata de Santa María acogió el pasado sábado 27 de marzo el auto sacramental "Auto de la Cruz", una obra muy esperada, protagonizada por un elenco de actores de primer nivel.

La obra gira en torno a la cruz: de la cruz al Nazareno, y de éste a su Pasión, para contar la historia del hombre. Con este espíritu ancestral que nos transporta al siglo IV cuando, en el Santo Sepulcro de Jerusalén, se celebró por primera vez la adoratorio crucis, origen de las representaciones teatrales en el recinto de las iglesias, llegó a Antequera este auto cuyo misticismo lírico y dulcemente doloroso, introduce la más profunda emoción de los asistentes por la Pasión de Cristo, gracias a una sana perspectiva que, según su director, Ricardo Pereira, transmite al espectador el veredadero sentido del martirio de Cristo. "Una rendida compasión por los dolores del Salvador llena de forma creciente los espíritus y el arte mismo, hasta llegar a estar totalmente penetrado de la cruz, cuya imagen grandiosa y lúgubre cubre con su severa sombra todos los demás sentimientos religiosos. Frente a la violencia y el patetismo, aparece una nueva emotividad religiosa: la ternura".

La obra, además, contó con un reparto de lujo encabezados por el exitoso Miguel Ángel Muñoz en el papel de Adán. Lola Marceli, protagonista de la serie de sobremesa de Televisión Española "Amar en tiempos revueltos", bordó el papel de la Virgen Madre, mientras que el rondeño Alejandro Albarracín, un habitual en series de televisión como "Periodistas", "Los hombres de Paco", "Hospital Central" o "Hay alguien ahí", intepretaba a Juan. El malagueño Jaime Ordóñez y la catalana Claudia Molina dieron vida a Lucifer y María Magdalena, respectivamente.

La solemnidad de la Colegiata, su lleno absoluto y la gran interpretación y puesta en escena de la obra, hizo de este acto un éxito rotundo por el que se había apostado desde muchos estamentos, encabezados por el Ayuntamiento de Antequera como uno de los actos dentro del programa del Sexto Centenario que este año celebramos con infinidad de actividades.