Cuando llegue a nuestra
ciudad, descubrirá aquí, en Antequera, un lugar único, como debió pensar
el Hombre Primitivo que se estableció aquí mismo hace más de cuatro
mil quinientos años, creando una colonia de la importancia que avalan
los Dólmenes de Antequera.
Y hará, posiblemente,
como los romanos, que la llamaron «Antiquaria» precisamente por
la antigüedad de los restos que encontraron, o como los árabes
y los castellanos que la escogieron como enclave estratégico para la
Reconquista del Reino de Granada.
Fruto de esas civilizaciones,
Antequera atesora un singular patrimonio histórico-artístico, como no
lo hay, junto, en ningún otro sitio de España: los DOLMENES DE
ANTEQUERA, con 4.500 años de antigüedad, conocido alguno de
ellos como la «Capilla Sixtina de la Antigüedad» y todos como el más
importante conjunto dolménico europeo; el CASTILLO ROMANO-ARABE
mejor conservado del sur; sus más de TREINTA IGLESIAS
-alguna de ellas «monumento nacional»- de increíbles retablos, fantásticas
fachadas o imponentes artesonados... o el compendio de todas esas épocas
atesorados en el MUSEO
MUNICIPAL -con su singular EFEBO
DE ANTEQUERA, «el mejor bronce romano del Siglo I»- o el
ARCHIVO HISTORICO, con multitud de documentos y cédulas
reales.
Estará usted, amigo
viajero, en una ciudad que dio nombre a su conquistador, Fernando,
Rey de Aragón que pasaría a la historia con el sobrenombre de «El de
Antequera»; una ciudad en cuyos tiempos de conquista llegó a
tener tal fama que a ella venían a armarse caballeros legendarias figuras
del Norte de Europa; una ciudad que tuvo la segunda imprenta de toda
Andalucía y una brillantísima Escuela de Gramática, donde florecieron
latinistas, gramáticos, escritores, literatos y poetas, que le valieron
su reconocimiento como «la Atenas andaluza del Siglo de Oro».
Abrazándola, EL
TORCAL DE ANTEQUERA y las ruinas de SINGILIA BARBA. Monumento
Natural increíble el primero, con una fastuosa colección de esculturas
talladas por la Naturaleza, y con importantes vestigios de la segunda
ciudad romana de Andalucía en su mejor época.
En conjunto, un compendio
sin parangón posible de Naturaleza y Arte, que hay que saborear despacio,
para tratar de no perderse detalle. Y, engarzándolo todo, un ramillete
de calles y plazas y rincones, de hondo sabor árabe unas, modernas y
amplias otras, salpicadas de palacios y de jardines, ideales para recorrer
en cualquier época del año, pero subyugadores en las noches de luna,
cuando el viajero, en su discurrir romántico, se ve asaltado por el
olor a «dama de noche», a azahar...
Hoy, Antequera tiene
42.000 habitantes, de los que algo más de la mitad son mujeres. Su densidad
geográfica es de 47 habitantes por kilómetro cuadrado y su dinamicidad
demográfica del 7,0. Su renta per cápita supera las 650.000 pesetas.
Tiene más de 12.000 teléfonos, algo más de 9.000 turismos. Sus tierras
de cultivo, son 55.330 hectáreas, cuyo porcentaje mayor, el 39 por ciento
es olivar, el 23 cultivos industriales y el 20 por ciento de cereales.
Antequera tuvo Reales
Fábricas de Mantas y Curtidos, y mucho antes de que empezaran
a adquirir fama los mantecados de cercanas tierras sevillanas, las fábricas
de Mantecados de Antequera eran proveedoras de la Real Casa. Tiene más
de 900 licencias comerciales y más de 700 plazas hoteleras. Dispone
del más moderno Hospital Comarcal de la Red del Servicio Andaluz de
Salud.
Docentemente, cuenta
con una Escuela Universitaria de Magisterio, y ocho centros donde se
imparte secundaria, bachillerato, Formación profesional, aparte gran
cantidad de centros de primaria, públicos y privados. En conjunto, un
censo estudiantil de diez mil alumnos. En fin, cuenta con el periódico
más antiguo de la provincia, declarado «Institución Predilecta de la
ciudad», siendo el más antiguo de Andalucía en ciudades no capitales
de provincia; tiene la vigesimosexta emisora de Radio más antigua de
España en OM y una de las primeras de Andalucía en FM y un canal local
de TV...
Con unas cosas y otras,
impulsada por adecuadas políticas municipales y autonómicas, Antequera
se esfuerza para sus habitantes y sus visitantes, como usted, en conservar
su pasado, sin que ello suponga frenar su desarrollo. Así, conviven
la zona monumental, de artístico suelo empedrado, con barrios nuevos
y diáfanos; calles céntricas llenas de edificios modernos alternando
con nobles edificaciones y atractivos comercios...
Una singular ciudad,
en fin, orgullosa de su pasado y apuntando, decidida, hacia un brillante
futuro.