Licenciada en Pedagogía y finalizando un máster en e-learning y redes sociales, Sara Ríos Soto es toda una luchadora. Su vinculación a la política y su interés por mejorar cuestiones que conciernen a la ciudadanía se materializan en el Ayuntamiento de Antequera y en su cargo como secretaria de formación del Partido Popular. Secretaria además de la Asociación Mujeres por la Igualdad y muy ilusionada por su recién nombramiento como presidenta nacional de la Comisión de Discapacidad, trabajará en pro de la igualdad siempre que esté en su mano. A sus 34 años y con un 68 por ciento de discapacidad física nada le frena. 

“La igualdad no es la lucha de sexos ni una guerra de ideologías, es una transformación social en la que todos debemos participar”, comienza Sara.

A pesar de su poco más de 1,40 de estatura, Sara es feliz. Su felicidad es fácil de percibirla al hablar con ella. Su afán por mejorar la situación de las mujeres en el mundo es una realidad. La discapacidad no le impide conseguir sus objetivos. Y tampoco quiere que se lo impida a los demás. Su nuevo cargo nacional como presidenta de la Comisión de Discapacidad de la Asociación Mujeres por la Igualdad, le ha pillado por sorpresa: “Me nombraron presidenta en una asamblea en Madrid, no me lo creía cuando dijeron mi nombre, fue todo una sorpresa”.

A pesar de confesar que el panorama social para los discapacitados está cambiando, “hay mucho que trabajar pero es cierto que poco a poco se está consiguiendo el objetivo. En el ámbito educativo, cultural, social, deportivo… se está trabajando mucho con el tema de la discapacidad y nos están dando el sitio que merecemos”.

Como presidenta de la comisión, “el objetivo fundamental es erradicar la desigualdad entre mujeres y hombres en el ámbito laboral, educativo, social o deportivo, pero sobre todo incidir en el tema de la discapacidad. La clave está en intentar hacer un mundo más accesible. A mí más que de igualdad, me gusta hablar de equidad porque al fin y al cabo esa inclusión no es igualitaria, es equitativa”.

Sara lleva por bandera el no ponerse restricciones a sí misma aunque es consciente de sus límites. “Yo siempre pienso que la persona discapacitada no tiene que decir no puedo. ¿Para qué está la accesibilidad si tú no te haces accesible a mi? Aquí está la cuestión de la inclusión al fin y al cabo”.

Con ello, los prejuicios sociales son una cuestión que persigue a las personas con algún tipo de minusvalía y es por ello por lo que hay que conseguir atajarlos “concienciando a la gente de que la igualdad no depende ni de las mujeres ni de los hombres, es algo conjunto. Si todos no estamos concienciados no se llega a ningún fin”.

Además, “es difícil ser mujer y discapacitada porque si ya siendo mujer existe una pequeña desigualdad por decirlo de alguna manera, siendo discapacitada aún más y eso es algo que hay que paliar”.

Es cierto que se incide más en la mujer porque desgraciadamente hay mucha violencia de género y maltrato, pero al hombre no podemos dejarlo a parte. Si queremos equidad no podemos excluir. Más información, edición impresa sábado 21 de abril de 2018 (pinche aquí y conozca dónde puede adquirir el ejemplar) o suscríbase y recíbalo en casa o en su ordenador, antes que nadie (suscripción).