No es fácil llegar a dedicarse profesionalmente al fútbol, y menos cuando eres mujer. En un escenario como el del deporte femenino se encuentran multitud de límites y obstáculos para llegar lejos. Hace 23 años, sin embargo, nació una chica en Antequera cuya pasión por el balón y espíritu de liderazgo iban a llevarla a lo más alto.
 
Sara Sánchez Hidalgo tenía claro su objetivo desde bien pequeña ya que día a día ha ido forjando su afición por este deporte “el principal inconveniente para no haber podido practicarlo antes es que en Antequera no ha habido equipos femeninos hasta hace relativamente poco”. 
 
En este sentido, para Sara supone un gran orgullo ser jugadora de futbol “significa mucho para mí ya que me encanta el deporte, de todo tipo, no solo el fútbol, y poder representar a la mujer en Antequera con el fútbol es muy importante para mí”. 
 
Hace apenas 4 años que Sara comenzó su andadura como jugadora de fútbol y puede afirmar que “tengo mucho coraje, lucho e intento fomentar el compañerismo en el equipo, siempre bajo el escudo del Antequera. Ahora estoy en Senior y en la categoría segunda andaluza, confío en que podamos conseguir el ascenso”. 
 
“Necesitamos un cambio de visión social”
Cada día el fútbol femenino va creciendo en número de seguidores, pero “aún queda un largo camino por recorrer hasta que este deporte alcance el prestigio que se merece”.
 
Para Sara el objetivo principal por el que se debe batallar es por un cambio de visión de la sociedad hacia el fútbol femenino y que los medios de comunicación le den la importancia y el respeto que se merece. 
 
“Hay muchas niñas a las que les gustaría jugar al fútbol y se reprimen porque no está bien visto socialmente que una mujer practique este deporte. En pleno siglo XXI deberíamos cambiar esto, en definitiva es hora de acabar con la desigualdad y no solo en el deporte”. 
 
Dentro de los momentos futbolísticos vividos en el Antequera para Sara hay uno que siempre ocupará un hueco en su corazón: “El año pasado siempre lo recordaré como un buen año dentro de este mundo, concretamente cuando participamos en el Torneo Internacional de Marina d’Or, en Castellón, en el que vivimos momentos muy emotivos sobre todo por el compañerismo que despertamos entre nosotras, notado incluso por otras jugadoras de otros equipos que nos admiraban por ello”.