Antequera y visitantes de ciudades próximas agradecieron a Andrés de Carvajal lo que promovió hace 250 años: donar a la iglesia mayor y colegial de la imagen del Señor de Antequera en su Mayor Dolor. Indescriptible lo vivido este sábado 9 de octubre en la ciudad de las iglesias.

Para empezar, misa solemne a mediodía, presidida por el arcipreste Antonio Fernández, a cuyo término, el futuro, los jóvenes cofrades, trasladaron sigilosamente la imponente imagen de Andrés de Carvajal hasta su trono para la procesión de la tarde.

Luego, en una otoñal con brisa primaveral tarde, el sol alumbraba el pórtico de San Sebastián, a cuya plaza la gente se iba aproximando. Pasadas las 18 horas, las campanas de San Sebastián repicaban porque "hoy salía el Señor" y así lo hizo.

Contraste con aquel 25 de abril de 1779 cuando tañían su doblar por la muerte del imaginero Andrés de Carvajal. Fue su obra maestra, la donó a la Colegiata y empezó una ferviente devoción mantenida de generación en generación y que 250 años después de aquel 8 de junio de 1771, el artista, el devoto, el hombre de fe, ha visto cómo la ciudad entera sigue creyendo en la imagen que ofrece su mano al entrar cada mañana en San Sebastián.

 

Inicio de la procesión

El cortejo salía por la puerta principal encabezada por tres acólitos de monaguillo con dos ciriales y una cruz patronal. Tras ellos, representantes de cofradías de Gloria y Pasión con pértiga de mando, y devotos y mujeres vestidas de mantilla española con traje de gloria.

Y como el paso de la vida a la muerte, de la muerte a la vida, de la pasión a la gloria, de la gloria de la pasión, el Señor que salía despacio, siguiendo los rayos del sol que buscaban a su Madre, la Virgen del Mayor Dolor, que se dispuso bajo el retablo de las imágenes de Carvajal.

Impresionante el estado de la Plaza, llena como nunca, sentida como siempre, que recibía con aplausos al Señor del Mayor Dolor. Tras el arriba, comienza a sonar la Banda de Cornetas y Tambores de la Archicofradía del Paso y la Esperanza de Málaga, que se lució por su buen hacer, interpretando a la perfección en el regreso de las bandas a los desfiles procesionales.

Empezaron con "Cristo del Amor", y dieron un recital con marchas como "Triana llora tus penas", "Mi amor en tu Corona", espectacular solo de Abrahám Romero con "Triana", qué decir de "Señor de Sevilla" al pasar por la casa de José Luis Sánchez-Garrido por calle Merecillas, "La Última Cena" por Cantareros, o "Refúgiame" en el tramo real.

 
 
 
 
 
 

Un recorrido histórico con ofrendas y agradecimientos  

Una procesión extraordinaria por el 250 aniversario de su donación a la iglesia mayor y colegial de San Sebastián, como conmemoraron el pasado sábado 12 de junio en la misa que se celebró en el exterior del templo, en la Plaza de San Sebastián, tras el martes 8, el día que se cumplían los 250 años de la entrega de la misma por parte de su autor Andrés de Carvajal.

Tras una abarrotada plaza, comenzaba la marcialidad de dos Escuadras de Gastadores del Tercio Alejandro Farnesio 4 de La Legión, que abrían y cerraban el paso del Señor. El primer desfile, aunque fuera sin su banda de guerra, de los legionarios en las calles cofrades.

Al subir Zapateros, la Cofradía de la Soledad les recibe en la esquina de Río, para encarar Viento donde los del Rosario y Abajo aguardaban con su guión en la citarilla. Ofrenda a la cripta donde se enterró Andrés de Carvajal en el interior de Santo Domingo y los de Arriba que esperaban en el inicio de Caldereros.

Indescriptible paso por Pasillas, siguiendo el mismo recorrido que realizara el traslado de los restos del alcaide Rodrigo de Narváez de Santa María a San Sebastián. Últimos rayos de sol para alumbrarle en su caminar y de nuevo abiertas las puertas del Palacio de las Escalonias.

Y qué decir del gentío, petaladas y vítores que le brindó el barrio de las Peñuelas y San Miguel, ese mismo que baja todos los días para verle en su templo, recibía extraordinariamente su visita este sábado 9.

Dejando atrás las calles estrechas y antiguas, entrada a la Antequera moderna por Carreteros, preludio del paso por calle Infante don Fernando. Sólo recordamos más gente en un cabalgata de Reyes Magos actualmente o las fotografías de nuestro archivo de cómo recibían a las procesiones en los años 50  y 60.

El Señor paró en los Remedios para mirar a la Madre de los Remedios y seguía el cortejo por la Alameda donde paró ante la bandera española en homenaje a los caídos junto al Cuartel de la Guardia Civil.

Emoción con el toque fúnebre de la banda, el acercamiento del trono y palabras del general de La Legión Melchor, el alcalde de la ciudad Manuel Barón y el arcipreste Antonio Fernández. Un guardia civil y un médico llevaron una corona de flores en recuerdo de las personas fallecidas en esta pandemia. Mientras, toque de oración de la banda de la capital. 

Y si ya se había hecho historia, qué decir al entrar por la dispuesta a ser gran calle cofrade, la de Merecillas. Al rebajar las aceras y ponerlas al mismo nivel que la calzada, esta calle promete dar grandes días de paso de procesiones.

¡Hasta los balcones tuvo a gente para ver el regreso de las procesiones, como ya se vio con el Rescate y el Rosario! La estrechez de la calle hizo que resonara aún más la banda y los hermanacos que intentaron mecer como pudieron. Homenaje a los que fundaron la cofradía en calle Laguna, la llegar al Callejón de la Gloria.

Recuerdos a la familia de Juan Luis Moreno, cuya hija y nietos acompañaron al Señor en todo momento; y a Juan Manuel Moreno, cuya esposa se trasladó expresamente junto a hijos y nietos, emocionada por los recuerdos del apasionado hombre que fundó la cátedra de antequeranear.

Y entrada por Cantareros, subida por Lucena, paso por San Agustín y regreso a su templo de San Sebastián, donde no hizo falta ni bengalas, ni el Novio de la Muerte ni que fuera Semana Santa. El Señor regresaba a su casa, como si fuera el último deseo de Andrés de Carvajal, que la ciudad presumiera de la imagen del Señor más venerada, más visitada, todo el año... el del Antequera en su Mayor Dolor.  

Se ponía fin a un sueño que tendría Andrés de Carvajal, que motivaron tantas oraciones y gestiones de quierens fundaron la cofradía y de los clérigos, sacerdotes y devotos que le rezan desde 1771. De los penitentes que alumbraron en vida y lo hacen allá en el Cielo. En un día donde la barroca pasión de los antequeranos le cuidaron sus heridas con oraciones en forma de pétalo que por unas horas, taparon las heridas. 

9 de octubre de 2021, el día en el que Carvajal y los devotos de los últimos tres siglos, hicieron caer sus lágrimas en forma de pétalos y que consiguieron que las puertas del Cielo mandaran un resplandor en forma de rayos de sol para alumbrar al rostro del Hijo de Dios, el que ofrece su mano porque "si est dolor, sicut dolor meus".  

Más información edición digital www.elsoldeantequera.com y de papel el sábado 16 de octubre de 2021. ¡Suscríbase y recíbalo en casa o en su ordenador, antes que nadie (suscripción).