La pasión que se tiene en falta desde el inicio de la pandemia se convirtió en gloria en la plegaria que Manuel García de la Vega, pregonero de la Semana Santa, dedicó a la Patrona Mariana en el inicio de su festividad a las 12 de la noche del 7 al 8 de septiembre.

 

En los primeros bancos, el arcipreste Antonio Fernández, el alcalde Manuel Barón, la presidenta de la Agrupación Trinidad Calvo, entre otros cofrades y devotos, que acompañaban a Juan Manuel Díaz García.

A las 12 de la noche, el grupo Euterpe acompañó musicalmente en el inicio de la festividad, en celebración presidida por el vicario episcopal, el antequerano Juan Manuel Ortiz Palomo. Leyeron las lecturas Loli López Sánchez de Cuevas de San Marcos y Rosa Lucas Santamaría del Valle de Abdalajís.

Tras el Evangelio y una pequeña reflexión de Ortiz Palomo, se apagaron las luces del templo salvo las que iluminan a la Virgen, empezando su plegaria García de la Vega con el acompañamiento musical de la guitarra de Patricio Moreno.

“Llegó el mes, septiembre; llegó el día, el 8; llegó el momento, ahora; es tu tiempo, Madre; aquí estamos puntuales a tu cita, a tu día”. Aludió a los tres patronos de la ciudad y sobre la Virgen exaltó: “Hoy venimos a venerarte, a rezarte, a quererte, a hablarte y a amarte. Hoy, eres todo, tu nombre lo llena todo, Remedios”.

Ofreció a todos los presentes sus palabras, poniéndole voz a lo que todos sienten: 

“Madre, me has llamado por mi nombre.

Madre, te has fijado en mí.

Madre, un hermano de Santa Eufemia.

Madre, por esos somos hermanos.

Madre, por encima de todo,

eres eso, Madre.

Remedios Coronada, 

de mi tierra enamorada,

Patrona, Madre, tu pueblo por amor

de ti prendado, como esa ráfaga bendita,

te abraza en mi rezo, 

de lo profundo del alma,

a la madre amorosa, 

de hijo bendito a tu pecho apretado”.

 

 

 

 

Terminó deseando:

“Que Dios te bendiga, Reina y Señora nuestra, 

que bendiga tu santo nombre, Remedios, 

que tanto esperamos...

Eres el latido de nuestro corazón,

el pulso de nuestras venas,

el alimento de nuestra alma,

el regazo de nuestra fe, la fortaleza de tu tierra...”.

 

Fue muy aplaudido y pudo mostrar una parte del sentimiento que tiene guardado en su corazón para pregonar la Semana Santa; ésa a la que le pandemia ha querido que esperemos un año más para cautivarnos por su voz.

 
 
 
La plegaria íntegra de Manuel García de la Vega
 
Con la venia de vuestras mercedes. Llegó el mes, septiembre; llegó el día, el 8; llegó el momento, ahora; es tu tiempo, madre; aquí estamos puntuales a tu cita, a tu día. Nuestra Señora de los Remedios Coronada, alcaldesa perpetua, patrona de Antequera. Qué suerte tenemos de tener a nuestros patrones, al Señor que impregna nuestras vidas, al Señor de la Salud y de las Aguas, a nuestra princesa de la Palma de plata, Santa Eufemia y a ti, Madre, a ti hoy venimos a venerarte, a rezarte, a quererte, a hablarte y a amarte. Hoy, eres todo, tu nombre lo llena todo, Remedios.

Permítanme hablarle a Ella, entre susurros y los acordes del maestro a la guitarra Patricio Moreno, bajo el íntimo momento donde solo exista en vuestro pensamiento Ella, la Madre. Dejemos que todo fluya en sus ojos, sin intermediarios, tú y Ella. 
En mi nombre, en mi voz, en mis palabras, en mi alma; vais todos.Que, de mis labios salen palabras del corazón, no os quepa duda. Son palabras de amor para la Madre Coronada de los Remedios, de toda una amada tierra que venera su bellísimo rostro. Os regalo mis palabras, para que, si lo tenéis a bien, las hagáis vuestras. Porque no le rezo yo, le rezamos todos. 

Madre, me has llamado por mi nombre.
Madre, te has fijado en mí.
Madre, un hermano de Santa Eufemia.
Madre, por esos somos hermanos.
Madre, por encima de todo, eres eso, Madre.
Remedios Coronada, de mi tierra enamorada, patrona.
Madre, tu pueblo por amor de ti prendado, como esa ráfaga bendita,
te abraza en mi rezo, de lo profundo del alma,
a la madre amorosa, de hijo bendito a tu pecho apretado.
¿Qué quieres de mí? Madrecita bendita.
¿Por qué me llamas por mi nombre?

¿Que tienes?, que siendo la más humilde de todas,
reluces y brillas, más que las estrellas del firmamento
y los astros de cielo todos juntos.
 
No puedo dejar de mirarte, madrecita bendita.
No puedo mirar para otro lado, me dejas prendado,
me dejas atado a la infinidad de tu amor.
Tu amor es como la grandeza de la mar,
es como el aire que respiro, como la luz del amanecer,
o la brisa al despertar, o el agua al fluir, o el olor del jazmín, tu amor todo lo llena.
 
¿Qué tienes Madre de los Remedios?
Que por encima de Patrona eres madre amorosa de los Remedios
para todo un pueblo enamorado de su madre,
que hoy viene a venerarte, que hoy viene a felicitarte,
por la nobleza de tu amor, derramado a este pueblo que reza unido
bajo tu serena protección y patronazgo. 
¿Que tienes?, que hielas el aliento del que mira tu cara y se pierde en la belleza del alma,
del que es llevado entre nubes al encuentro con tu hijo,
deslumbrado en cada resplandor de tu ráfaga,
del que se para en seco, en estos momentos de incertidumbre y temor,
y se deja llevar a la serenidad calmada de tu mirada, Remedios coronada.
 
¿Qué tienes Madre de los Remedios? Que nos das la vida.
Que, como la madre de aquí en la tierra, una simple caricia sana las roturas del alma.
Costurera del corazón, bordadora de alma, dama de la fe, vientre de la luz,
motivo de esperanza, madre amantísima.
Madre de los Remedios, reina inmortal, acoge nuestros ruegos.Griten del alma las odas a la Madre, de los hijos entre sueños, que no puedo negarte, una poesía a la madre sin par, bendice oh María a tu tierra que amarte no puede más.Señora acoge a tu pueblo que aprieta los puños ante este dolor.

No puedo dejar de mirarte, ni quiero, pues anhelo, soñarte, querida madrecita bendita que robas mi corazón, pues fiel protectora tenemos en ti, vestida de gloria,coronada patrona de flores y estrellas, del cielo luceroscayeron para caer en tu cara, y ser esos tus ojos rasgados,de tanto mimarnos y cuidarnos, madrecita amada.
Templete de plata, ráfaga dorada, que te envuelve querida madre, pues eres el primer sagrario, ya que albergaste a Jesús de Nazaret, Dios vivo, en tu bendito vientre, por eso nunca falte la luz de una vela, a tu rededor coronada señora Remedios llamada, patrona deseada y alcaldesa perpetua nombrada. 
Remedios, Salve Reina y madre, Salve tu nombre, de la mar la espuma que acaricia al despertar, del cielo y las estrella la más relumbrante tu eres, de la tierra protectora divina, de los hombres abogada nuestra, tu manto divino protege mi tierra, que jamás belleza a tal señora pudiera ni pensarlo ni soñarlo, pues siendo la más humilde eres la reina soberana de nuestras vidas y de nuestros anhelos.
Salve tu nombre, Remedios, patrona coronada, que rezarte quiero, este año que por cuidarnos tu no sales, más tu gente a ti viene, pues este septiembre de historia cargada, no podrá dejar de venir y postrarse a tus sagrados pies, de amor devuelto por cariño y devoción entregada.
Mis niños, Manuel Pablo y Miguel María, te dicen, guapa, guapa, y guapa y bonita y preciosa y guapa, guapa y guapa. No una vez, sino tres mil, porque eres nuestra madrecita de los Remedios, coronada de tanto amor derrochado, alcaldesa perpetua de Antequera, y Señora presente por siempre en nuestra alma.
 
Que viva tu santo nombre, Remedios que hoy te felicitamos, mamá, que hoy es tu santo, y tu familia, hermanos por tu hijo, venimos a verte y regalarte lo más grande que tenemos, nuestras vidas, nuestros hijos, nuestras familias, nuestros hermanos, y juntos con una sonrisa, que descubre los ojos, pues la cara por amor a los demás tapamos con una mascarilla, poniendo de nuestra parte para que acabe este azote maldito, implorando que en lo que se escapa de nuestras manos, lo termines con las tuyas.
 
Que Dios te bendiga, Reina y Señora nuestra,
que bendiga tu santo nombre, Remedios, que tanto esperamos.
Que viva, tu cara, guapa y preciosa y bonita,
ole por tus ojos, rosas del jardín de la belleza,
estrellas del firmamento infinito;
que viva la ráfaga que te rodea,
y las velas que te alumbran,
que eres el pañuelo de nuestro llanto,
la risa de nuestros niños,
el cayado al que agarrarnos,
madrecita amada de los Remedios,
que más no podemos quererte,
que eres el latido de nuestro corazón,
el pulso de nuestras venas,
el alimento de nuestra alma,
el regazo de nuestra fe, la fortaleza de tu tierra,
la dulzura de la madre, la locura desatada,
la flor de los campos, del sol tu manto y la corona por estrellas,
el cielo tu palio, la peña enamorada celosa te mira,
y la vega fértil en ti reposa, porque lo eres todo patrona de Antequera. 
Vela por nosotros, Madre, que hoy nos haces mucha falta,
y como un beso, todos juntos, te lanzamos, este: 

¡Que viva la Virgen de los Remedios!
¡Que viva la Virgen de los Remedios!
¡Que viva la Virgen de los Remedios!
 
 
 
 
 
 
 
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