La Cofradía del Domingo de Ramos de Antequera celebró este sábado 23 y domingo 24 de noviembre la festividad del Señor a su Entrada a Jerusalén. Lo hizo con una Eucaristía durante la tarde del sábado, que estuvo presidida por el padre Francisco Baquero.
 
Ya  en la jornada del domingo, la imagen se dispuso en besamanos de 11 a 13 horas, realizándose posteriormente una oración a cargo del joven cofrade Juan Manuel Pérez Rubio.El cofrade explicó cómo comenzó en la Pollinica: “Yo, aún niño con 16 años, acompañaba a un amigo a San Agustín. En la puerta estaban Abel y Jose, quién diría lo que supondrían en mi vida. Tras varios minutos de charla me proponen ser un hermanaco más”.
 
Una ilusión que se cumplió, formando parte del tradicional “amarre” y de un Domingo de Ramos muy especial: “Los días se hacen interminables, las horas eternas... pero por fin llega el día. Empiezan los nervios...”.
 
Llega el turno “de rezar y ahí... mirándote fijamente es uno de los momentos más especiales del año. Siento cómo me escuchas y mantenemos nuestra particular charla de todos los Domingos de Ramos”, dijo el joven, que narró su especial procesión desde dentro. Comenzando por la salida y hasta ese encuentro donde “te ves de frente con nuestra madre... eso ya no se puede explicar”.
 
Posteriormente, dio las gracias al Señor “por muchas peticiones cumplidas. Por el privilegio de la vida... Por tu protección en algunos momentos duros de la vida”. Igualmente, le agradeció esa ayuda en su “nueva etapa” que inicia para ser Guardia Civil. También dio las gracias por su “familia y amigos”.
 
Juan Manuel Pérez acabó la Oración pidiéndole por esas personas “que no se encuentran físicamente entre nosotros” y que cuide de sus familiares y amigos, en una cita cofrade que llenó de emoción el tempo antequerano de San Agustín. Más información, edición impresa sábado 30 de noviembre de 2019 (pinche aquí y conozca dónde puede adquirir el ejemplar) o suscríbase y recíbalo en casa o en su ordenador, antes que nadie (suscripción).