La iglesia de Santa María de Jesús acogió la Eucaristía Estacional presidida por el cardenal Amigo Vallejo por el inicio del 400 Aniversario de la Cofradía del Socorro de Antequera, en una ceremonia íntima donde el religioso franciscano profundizó en la familia como explicación del mantenimiento de una devoción durante 400 años y retó a los presentes a celebrar los 500 años en el Cielo, pero "como el 400 aniversario...".
A las 19 horas comenzó la ceremonia, contando con el Coro del Colegio de Nuestra Señora de la Victoria, de las descendientes de Madre Carmen del Niño Jesús. En la presidencia, el alcalde de la ciudad, Manuel Barón; la presidenta de la Agrupación de Cofradía, Trinidad Calvo, así como devotos y otros representantes, acompañando a la cofradía presidida por Antonio Cabello.
 
Solemnidad en el templo donde se quería conectar con el Señor, por medio de la liturgia especial de una celebración con un cardenal, a las que se sumó su cercanía y su don de comunicador de la fe, percibiéndose su trabajo con las cofradías.
 
El Cardenal dio un pregón cofrade improvisado en sus palabras, donde partió de lo grande que es celebrar 400 años de devoción a las imágenes del Señor y de la Virgen, partiendo que es posible gracias al padre y la madre que desde pequeños llevaron a sus hijos al templo par que conocieran al Señor.
 
Luego fueron creciendo, se casaron incluso antes ellos hasta que tuvieron que despedirse de sus padres, amortajados como el Nazareno, pidiendo socorro a la Madre. Y en vez de recordarles con llanto, se debe hacer con esperanza, volviendo a empezar a enseñar a los nietos de los padres, los hijos de los hijos, el inicio de la devoción al Nazareno y a la Virgen del Socorro.
 
Preguntó a los presentes cómo querían que fueran sus hijos... a los que les pidió que los educaran en valores, respetando a los demás, siendo fieles al amor. Y que sean grandes cofrades, distinguidos en el día a día por ser ejemplo caritativo. Solo faltó una ovación al final de sus palabras, en lo que fue un pregón... en el mes de noviembre.
 
Al final de la misa, hubo entrega de obsequios: el cardenal le dio su emblema a la Cofradía y la hermandad de Arriba una reproducción del grabado de la Virgen del Socorro de 1816. Hubo fotografías de familia y saludó con sentimiento a las franciscanas de la Beata Madre Carmen.
 
Firmó en el libro de honor de la Cofradía y concluyó una Eucaristía histórica para una ciudad con historia, como es la que cumple 400 años de devoción a la cofradía titular del templo de la celebración. 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
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