El Martes Santo de la Semana Santa de 2019 evidenció que los devotos y los barrios quieren ver a sus cofradías en sus callejuelas, donde el público aplaudía el paso de la Virgen de la Piedad y callaba como devoción al paso del Señor del Rescate, mientras que al llegar al recorrido oficial bajó el número de personas en la acera con la llegada del peculiar frío de Martes Santo.
 
La hermandad que dirige Francisco Peláez León volvió a seguir con la nueva etapa que inició la Cofradía con la colocación de la Virgen por delante, la renovación del trono del Señor y el complemento perfecto de las bandas con los hermanacos que mecieron todo lo que pudieron y más, mostrando su apuesta por la música como un elemento importante en la procesión.
 
Junto a los Estudiantes, las dos cofradías que apuestan por la unión de los músicos con la forma de llevar el paso. Es la manera de seguir el camino de los trinitarios que trajeron la imagen devocional a la ciudad y de los Matas y Montes y compañía que formaron la actual cofradía que sigue creciendo año tras año.
 
Misa a mediodía y como durante la procesión, se tuvo en recuerdo al trinitario Jesús Calles, fallecido recientemente que, desde que pasó por Antequera, no faltaba el Martes Santo para acompañar a su Señor del Rescate. Quienes visitaron el templo por la mañana pudieron comprobar las mejoras por tercer año del nuevo trono del Señor, donde los talleres cordobeses de Ortiz-Jurado prosiguen con la talla de la peana.
 
Oración y salida con los rayos del sol como testigos
Tras el Desfile de la Armadilla, llegada al templo trinitario donde hubo oración previa y entrega de medallas a los escoltas de este año de la Guardia Civil y del Acuartelamiento Aéreo de Bobadilla Estación.
 
Se abrieron las puertas y primero salió el Señor del Rescate al que le dieron los últimos rayos de sol al salir del templo y aguardó a su Madre de la Piedad en una abarrotada Cruz Blanca. Impresionante la de gente que se congregó, de nuevo muchos niños, vecinos y personas mayores. La importancia de salir lo antes posible y del buen tiempo que hacía en ese momento.
 
Luego salió la Virgen de la Piedad, este año vestida con la saya blanca bordada y magníficamente areglada como acostumbra ya Javier Subires. Y empezó la procesión con un "encuentro" entre las dos imágenes al son de la marcha "Concha" e inicio del cortejo a subir calle Porterías.
 
La cruz parroquial abría el mismo, seguido de los maceros, guión, cuerpo de penitentes, niños de monaguillo y hermanaco y la representación de los Bobatas de Bobadilla, antes de dar paso al cuerpo de acólitos con dalmática que abrían paso al palio e la Piedad, dirigido también por Peláez León.
 
Como en los últimos años, buena conjunción con la Banda Juvenil Cruz de Humilladero de Málaga, que es ya una de las más brillantes de nuestras procesiones. Su centenar de músicos, unidos a las buenas mecidas de la Virgen de la Piedad, lució su paso por la ciudad, que no paró de levantar aplausos en calle Porterías, Vega y Laguna, con las primeras petaladas y saetas. Magníficas y emocionantes las interpretaciones de 'Pasan los Campanilleros', por citar alguna, en sus primeras muesras musicales.
 
Seguía un centenar de niñas y mujeres de negro con mantilla española, más de medio centenar de penitentes, niños, acólitos con dalmática y el trono del Señor del Rescate.
 
Antes, en la salida, nueva lección de fe y de cómo se debe dirigir un trono por parte de su hermano mayor Guillermo Ramos Pérez que contagia con su entusiasmo y forma de ver la vida y una procesión. Tras el Señor, se estrenaba la Banda de Cornetas y Tambores de Santa María de la Victoria de Málaga, que destacó por su buenas interpretaciones, con temas muy bien acogidos como 'Adagio' o 'Ave María'.
 
 
 
 
 
 
Paso por el recorrido oficial y regreso a la Cruz Blanca
Tras Laguna, entrada en Cantareros, San Luis y llegada a los Remedios con saludo a la Patrona Mariana de la Virgen de los Remedios, paso por tribuna y control de la Agrupación de Cofradías. Y como pasa desde hace años, aminora el público en las calles hasta que vuelven a entrar por Lucena, paso por Madre de Dios y llegada a la Cruz Blanca. 
 
La Virgen aguardó al Señor y al llegar, las mujeres de mantilla abrieron pasillo a la espera del Moreno, quien dio la vuelta, muy solemne, a toque de tambor y encaró a su Madre, sin prisa, solemnizando que Jesús va preso, sin correr, simplemente en busca del amor de su Madre. Cruz de Humilladero que aporta la marcha 'Hosanna in excelsis' e inicio de las saetas tradicionales.
 
Una vez concluida la despedida, el Señor abrió camino y entró primero, con buenas interpretaciones de la Banda de la Victoria y concluyó la Virgen de la Piedad que cerró el Martes Santo de Antequera de la Semana Santa de 2019.
 
Terminaba un nuevo Martes Santo donde se evidenció que los de la Cruz Blanca reúnen a un gran número de devotos nada más salir y que las calles del barrio se llenan en la acera, alumbrando y en los balcones. Si en Infante don Fernando destacan negativamente los pocos que hay con gente, aquí en Porterías, el que lo hace es el que no está decorado o no está que no cabe un alma más en ellos.
 
Año de espera para ver la talla del nuevo trono del Señor concluida y en la que se respiró solemnidad en los encuentros, sin dejarse llevar por la emoción ni por el momento, a pesar de buena calidad musical. Un Martes Santo más que sigue con la línea marcada por los Estudiantes y donde el frío evidencia que Antequera no está preparada para aguantar hasta tarde y que mientras antes se salga... más gente acompañará y más a una imagen tan venerada como el Señor del Rescate, la que lleva cientos de devotos alumbrando.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

 
 
 
 
 
 
 

 
 


 
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