Si hoy en pleno siglo XXI es tan grande el Lunes Santo, ¿cómo lo sería cuando estas antiguas y veneradas imágenes centraban los días grandes de la Semana Mayor siglos atrás, atesoraban tal patrimonio y subían hasta el Cerro de la Cruz? Nos lo imaginamos como soñamos y vivimos en Antequera desde 1960 su evolución hasta ser lo que son: la cofradía que destaca por su orden, solemnidad y este año... ¡hasta 112 penitentes entre los tres tronos por las calles de Antequera!
A las 12 de la noche del Domingo de Ramos al Lunes Santo, las velas iluminaban el interior del templo de San Francisco donde se desarrolla la entrega de pértigas y comienza el Lunes Santo. Ya por la mañana, visita y ofrenda a la Capilla de la Beata Madre Carmen en el Convento de la Victoria y Eucaristía a mediodía, presidida por el párroco Francisco de Paula Baquero.
 
Como viene siendo habitual, los jóvenes que estudian o trabajan fuera, regresan a casa por su Cofradía, la que portarán sobre sus hombros o la que cuidarán de sus hijos que formarán parte del cortejo procesional; y los familiares de quienes fueron parte de la cofradía, acuden como si se los volvieran a encontrar entre las antiguas paredes.
 
 
 
 
 
Desfile y adelanto de la salida procesional a las 18,15 horas
A las 17,30 horas partía el desfile de la Armadilla desde la calle Infante don Fernando hasta el templo franciscano, donde cada año hay más niños que participan de él, del brazo o la mano de sus padres que forman el cortejo.
 
Oración inicial por parte del capellán y párroco de Santiago y San Pedro ante el hermano mayor Ramón Gómez y el mayordomo Francisco Delgado y se abrían las puertas con los rayos de sol entrando en el pórtico franciscano para abrir la cruz guía el cortejo procesional.
 
Este año salieron por orden de procesión, dando el "arriba" a cada trono y empezando a subir por Acera Alta, primero el Nazareno de la Sangre, bajo palio, dirigido por José Pedro Alarcón González, cuyos hermanacos iban meciendo al son de la Banda de Cornetas y Tambores de la Vera Cruz de Almogía.
 
Penitentes entre cada trono, al igual que niños de monaguillos y cuerpo de acólitos con dalmática, precediendo a cada imagen. En el ecuador de la comitiva, el Cristo Verde, dirigido por Rafael Paradas Muñoz (cuyo grupo de hermanacos cada vez llevan mejor al patrón de los Estudiantes, motivo de la portada del Especial de Semana Santa de 2019, pintada este año por el genio Cristóbal Toral).
 
Muy bien mecido al son de la Banda de Música Municipal de Casabermeja que es ya un referente musical en nuestra Semana Santa. Y para cerrar, el palio de la Virgen de la Vera Cruz, dirigido por David Artacho Valencia que contó con sus hermanacos que mecieron bajo las marchas de la Banda de Música de la Vera Cruz de Almogía, formada por más de un centenar de músicos.
 
 
 
 
 
Recorrido por el Mercado de Abastos y concurrida calle Calzada y Plaza de San Sebastián
Complicada salida de los tronos que caben al milímetro por ambas puertas, la última, la que da a la calle, estrenaba la restauración realizada por el Área de Patrimonio del Ayuntamiento de Antequera.
 
Mucha gente en la salida, con usuarios de la Residencia de San Juan de Dios contemplando los primeros instantes, así como por los alrededores del Mercado de Abastos, donde el sol acompañó en varios rincones a los tres tronos y llena la calle Calzada como testimonia la fotografía.
 
Entre las novedades de este año, Felicitación Gaviero ha bordado el exterior de la bambalina frontal. Ya nos dijo que “con respecto al año pasado, la principal novedad será el estreno del exterior de la bambalina frontal. El diseño lo ha hecho Antonio Rodríguez García, que es quien suele trabajarnos en algunas ocasiones y ha conjuntado lo que había con el trono que diseñó en su día Naranjo y, también un poco, con la idea que tenía con la iconografía para el suelo del trono Ángel Sarmiento”. 
 
Se ha hecho en oro fino, lleva mostacillas que son como botoncitos, como de orfebrería, lleva cristal Swarovski entre sus dibujos. “Hemos intentado seguir el estilo antequerano, se han tenido muy en cuenta los trabajos antiguos de la hermandad. Si te fijas en la cartela central, recuerda a los bordados antiguos. El palio tiene una cenefa inferior un poco arabesca, como los bordados del palio verde”.
 
En la cartela frontal aparece "una cartela con la Santa Vera Cruz, que es la titular y la dueña del trono; en los lados van los otros dos titulares y en la parte trasera va una alegoría relativa al convento de San Zoilo”. 

El también artista, Ángel Sarmiento, sigue por su parte en la parte central a los pies de la Virgen de la Vera Cruz. Tras su primera etapa, “esta segunda fase de la decoración escultórica y pictórica del suelo de trono consiste en la realización de los relieves ornamentales de la delantera del palio”.
 
Nos destaca que “dobla el énfasis simbólico, se alza en ésta el Lignum Crucis y la reliquia de la Beata Madre Carmen del Niño Jesús, acogidos por un conjunto volumétrico que mana del suelo. Esta zona corresponde  a la vertical  de la cruz de Cristo que hace alusión a la naturaleza divina del Redentor”.
 
Todo con un conjunto de ángeles arropados por un suelo marmóleo y dorado se elevan hasta la ascensión al leño de Cristo. “El concepto sigue siendo el mismo: la decoración barroca de los techos italianos invertidos en un suelo que gira en torno al santo leño, verdadera (vera) cruz de Cristo”.

Así, la gente fue comprobando las novedades, centradas en el palio de la Virgen que lucía el escudo de Antequera sobre el pecherín en su parte central. Francisco José Gutiérrez Fernández la vistió muy clásica y agradó en su forma en conjunto.
 
 
  
 
Y de repente... 'la madrugá'
Tras subir por calle Encarnación, entrada a la Plaza de San Sebastián, donde una representación de la Cofradía rezó en la Capilla del Sagrario para luego, el sacerdote Juan Pablo Jiménez, recibió a cada trono en la proximidad de la puerta del templo.
 
Al entrar en calle Infante don Fernando, se apagaron las luces del alumbrado público de la plaza y del tramo entre San Sebastián y San Agustín, fallo que propició recrearse ver a los tres tronos, sobre todo la Virgen de la Vera Cruz, como si fuera una "madrugá", de Soledad del Carmen, como si contemplan en las calles estrechas de Sevilla, como procesionaría siglos atrás.
 
La luz de las velas de los candelabros envolvía al conjunto del palio donde el dorado de los mismos y el nuevo bordado, unidos a la candidez del rostro de la Madre de los Estudiantes, creó una áurea increíble, indescriptible, en esa 'madrugá' que se imagina para magnas y ocasiones especiales en Antequera, y que este año, por un fallo puntual en un tramo, nos ofreció una maravilla de luz ambiental solo basado en las velas del trono.
 
Llegada al Ayuntamiento, control de firmas de la Agrupación y saludo a la Virgen de los Remedios, con vuelta de la Virgen de la Vera Cruz. Salida de la calle principal por San Luis y entrada en Cantareros, la calle en la que se sueña con el final, que este año por obras, nos dejó sin Duranes. 
 
Al entrar en Diego Ponce, los hermanacos del Nazareno, alentados por la banda de Almogía, lo intentaron dar todo y leventar como pudieron las andas que año tras año parece como si pesaran más. Y pasaron por la calle con su rotmo característico.
 
Y turno para el Cristo Verde, el que da color a la banda de los Estudiantes, la imagen referente desde los años 60 que fue del tirón desde Madre de Dios hasta bien entrada la Plaza de San Francisco, con mecidas solemnes, en el sitio, sin brusquedades, al ritmo de Casabermeja con un inicio sublime al son de las marchas "Jerusalén", "Cristo de la Agonía" y "Valle de Sevilla".
 
Terminó la improvisada calle estrecha, la Virgen de la Vera Cruz que este año recibió una gran petalada desde el balcón de la Redacción de Diario Sur. Y se acercaba el final y primero, se encontraron las dos imágenes del Señor ante la puerta del templo. Para luego recibir los dos a la Virgen en el penúltimo esfuerzo de la noche.
 
Entraron al templo, primero el Cristo Verde, que este año hizo temblar el interior abarrotado del templo cuando meció por última vez al son de la banda de Almogía. Luego entró la Virgen de la Vera Cruz. Y como colofón, como marca ya la costumbre: las vueltas imposibles del Nazareno de la Sangre con "Rocío" como batuta para terminar con la banda de Almogía un gran Lunes Santo.
 
Terminó el Lunes Santo de 2019, donde no hizo falta calle Duranes, porque los hermanacos supieron sacar provecho del regreso a Diego Ponce y un apagón fortuito quiso envolver la noche estudiantil de 'madrugá' con la única luz que las velas.
 
Sobresaliente de nuevo para la Cofradía del Lunes Santo, no solo por seguir mejorarando el palio de la Virgen, sino por tener ya más de un centenar de penitentes. ¡48 tenía la Virgen de la Vera Cruz, solo superada en 2018 por la Virgen del Socorro! Ya queda un día menos para el 6 de abril, el día del Lunes Santo de 2020. 
 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
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