Cuenta atrás para la Semana Santa de Antequera con el Pregón de 2019 en el que Eugenia Acedo Tapia, la sexta mujer en exaltar nuestra Semana Mayor desde 1950, impresionó y emocionó a un Teatro Torcal que se quedó pequeño para escuchar a esta joven de 37 años que dio una lección de amor a Antequera, de evangelización de la Semana Mayor con citas bíblicas y recorrió día a día las procesiones de la Semana Santa de Antequera culminando con el Domingo de Resurrección del que pidió a todos los cofrades que lo celebren y compartan al ser la base de esta celebración religiosa.

El acto comenzó a las 19 horas en el Teatro Municipal Torcal de Antequera, conducido por el cronista de la Agrupación de Cofradías, Pablo Javier Guerrero, que comenzó con la proyección del vídeo promocional de la Semana Santa de Antequera promovido por el Ayuntamiento de Antequera para conseguir ser Fiesta de Interés Turístico Nacional.

El cronista aludió al lugar del acto del Pregón, “cumpliéndose hace apenas dos meses los 90 años de su primera proyección con la película “El Hombre León”. Caprichos del Destino, como la película que protagonizaba Harrison Ford, 90 años después su telón ha vuelto a bajarse para acoger otra proyección, la del nuevo audiovisual de nuestra Semana Santa, con unos protagonistas muy especiales: una representación de todos los hombres y mujeres que hacen posible la Semana Santa de Antequera”.

Dio paso a la primera parte del acto, un concierto de la Banda de Música Villa de Otura que ofreció un homenaje a las marchas procesionales de la Semana Santa de Antequera, interpretando: “Vera Cruz, Madre de los Estudiantes”, “Reina de la Cruz Blanca”, “Cristo del Mayor Dolor”, “XXV Aniversario de tu Coronación, Paz” y “Socorro Reina del Portichuelo”, recibiendo la primera gran ovación de la noche.

Pinche aquí y escuche el audio íntegro del Pregón de Semana Santa de Antequera 2019 (ATQ-Radio Pregón Semana Santa 2019)

 

 

Relevo de pregoneros por Antonio José Guerrero

La segunda parte comenzó con el pregonero de 2018, Antonio José Guerrero Clavijo, quien comenzó evocando su Pregón: “¡Ya toca, bajarse del Angelote lugar privilegiado desde el que he vivido con Pasión y Gloria ser pregonero de la Semana Santa de Antequera. Y... seguiría y seguiré escribiendo tu Pasión y Gloria hasta que me des fuerzas, Señor... Déjame que pueda escuchar aquí a mi hija, como todo pregonero presente quisiera con su niño o su niña que van creciendo y son ya muchachas y jóvenes cofrades que derrochan Amor, con Fe y Esperanza en tu Semana Grande... Antequera”.

Siguió con sus deseos como: “¿Quién pudiera ser pañuelo de besamanos para sentir la fe de tu pueblo?¿Quién pudiera ser vestidor para acariciar tu rostro?¿Quién pudiera ser almohadilla para aliviar el peso de tus plegarias?¿Quién pudiera ser bambalina para verte lo más cerca posible?¿Quién pudiera ser palometa de tu corona para estar en tu reino?¿Quién pudiera ser poeta para describir lo que siento?¿Quién pudiera ser sacerdote para alzar el viril de la Caridad?¿Quién pudiera ser campanillero para portar la inocencia de un niño?”.

O con: “¿Quién pudiera pronunciar tu nombre por primera vez?¿Quién pudiera ser fotógrafo como Pablo y plasmar lo que transmite?¿Quién pudiera ser camarera para limpiar tus mejillas?¿Quién pudiera ser sacristán para vivir tus momentos de soledad?¿Quién pudiera ser música y rezarte con un solo de Medea?¿Quién pudiera ser Infante y promover tu primera procesión?¿Quién pudiera ser hermano mayor y dar tu arriba?¿Quién pudiera ser vega y obrar el milagro?¿Quién pudiera ser Cirineo y ayudarte con tu cruz?¿Quién pudiera ser monja de clausura y bordar tu palio entre oración y salmo? ¿Quién pudiera ser madre y coser los flecos dorados de tu banda verde?”

Y concluyó con su deseo de 2018: “ Esta noche les vuelvo a traer las páginas creadas para 2018... con Fe para levantar Pasión... mimadas con Amor para transmitir que Jesús es Gloria.... con la Esperanza que va a resucitar. ¿Dónde queréis sentirlos, hermanos? ¿Solo en vuestra procesión, en un museo...o vivirlo durante todo el año? De ustedes depende... Yo, no tengo duda, siempre lo haré con Amor, Fe y Esperanza... en Semana Santa y cada día en la Eucaristía. ¿Os animáis y seguimos a Cristo en Caridad?”.

Tras su primera parte como recuerdo de 2018, le tocó presentar a Eugenia: “Y ahora, cómo no, me toca hablar de ti, Eugenia, mi “compi” de clase de Teología (¡Trini, Visi, Rosario... quién nos iba a decir lo que estamos viviendo estos años tras nuestro paso por la Escuela de Teología! Bueno, mi amiga, mi admirada, mi hermana pregonera, mi compañera de devoción de la Socorrilla...”.

Destacó su formación: “Es de las mujeres jóvenes de nuestra época, mejor y más preparadas que conozco, si no la que más... En política, la conocí como la primera y mejor concejal de Patrimonio que tuvo Manolo Barón en su inicio como alcalde... Decidió dejar su carrera, pero estoy seguro que si hubiera permanecido en ella, hoy no estaría aquí pregonando, estaría ahí abajo presidiendo como consejera de Cultura o como ministra del Gobierno de España”.

Pero “decidió que su vida girara en torno a la docencia,la investigación, Antequera y a su... familia. No sé lo que ahora nos vas a emocionar, ni cantar, ni exaltar, ni pregonar... Sólo les doy un detalle que ayer le vi,  sin que se diera cuenta, en este atril... Lleva una fotografía  en su primera página del Pregón... de su Virgen, la del Socorro, y de ella junto a su marido y sus dos hijas... ¡A quién más puede encomendarse esta misión...! A sus padres, lógicamente, que le estarían haciendo la fotografía o preparando este camino del Cielo, que nos recuerda al majestuoso Pregón de Luis María Ansón en 1977”.

Predijo que el Pregón “te habrá quitado el poco tiempo que tienes por trabajo y habrás contado con la ayuda de tu esposo, Paco.  Y que habrás tenido que sacrificar horas de acariciar, abrazar, ver, besar... a tus pequeñas Eugenia María y María Isabel, que cuando sean mayores, se sentirán orgullosas del regalo que le vas a hacer hoy a Antequera y su Semana Santa, y nada más, pero nada menos...Gracias, Eugenia, por esas horas de Amor por tu Antequera, desde que un martes, 11 de septiembre de 2018, sobre las 21,26 horas, suena tu teléfono de... –como me dijiste en la primera entrevista que te realicé como pregonera...– la presidenta de la Agrupación te llamaba y como también es tu amiga, lo primero que te dijo es cómo te pillaba porque sabe que estás siempre con las niñas y más a esas horas. Y te dijo: “Estamos aquí reunidos toda la Junta de la Agrupación de Cofradías y te hemos propuesto como pregonera de la Semana Santa de 2019”.Pues desde aquel 11 de septiembre hasta este 6 de abril, ya de 2019, has dedicado... 208 días, 4.992 horas, 299.520 minutos y 17 millones de segundos a recorrer cómo nos vas a pregonar tu, nuestra, la Semana Santa de Antequera de 2019”.“Así que, Eugenia... ¡Por amor, fe y esperanza en la Virgen que más quiero,la Reina del Portichuelo, la que más cerca está del Cielo, la que guía a los ángeles desolados, la que voy siempre en mi socorro, la que el sol siempre guarda un rayo en su ventanita bendita en su iglesia de Jesús. ¡Eugenia, Eugenia, Eugenia...sube, alza tu voz y haz que tiemble Antequera, Antequera, Antequera, que la Virgen del Socorro reluzca con su rostro,que sus ángeles revoloteen por el Portichuelo y que hoy tú, pregonera,abras las Puertas del Cielo...para que los que estuvieron, están y estarán, nos podamos fusionar en un abrazo para agradecerte lo que vas a conseguir con un esperado, bendito, cofrade, cristiano, franciscano y antequerano.... ¡PREGÓN DE LA SEMANA SANTA DE ANTEQUERA, mi tierra, tu tierra, nuestra tierra,la de Jesús Hecho Hombre según...EL EVANGELIO QUE HOY TE TOCA NARRAR...! ¡Tuya es ya la Palabra de la Pasión y Gloria, PREGONERA!”.

 

 


El Pregón de Eugenia Acedo
Empezó con la dedicatoria: “Hoy, 1 de octubre de 2018, festividad de Santa Teresita del Niño Jesús, a las 0,12 minutos comienzo a escribir este Pregón y lo hago pensando en todos aquellos que el 6 de abril no estarán presentes. Sí, tú, me dirijo a ti, antequerano de nacimiento o de corazón, a ti que estás sentado en esta butaca del Teatro Torcal, a ti que estás pensando en esa persona que seguramente hoy te hubiera acompañado a escuchar a esta servidora, pero que ya no está…”.Tras saludar a las autoridades, dio la bienvenida a los “antequeranos, cristianos y cofrades, antequeranos todos de esta tierra mía, amigos venidos de tantos lugares, amigos, familia, buenas noches. ¡Paz y Bien!”.

Aludió a su anterior Pregón de Navidad: “¡Qué bonito fue pregonar la Navidad! ¡Y qué triste tiene que ser pregonar la muerte! ¡Cuánto he pensado y he meditado antes de escribir estas líneas! A veces, el objetivo es tan alto, que a Santa Eufemia quisiera pedirle su pluma para cumplirlo.  Después de tantos grandes pregoneros que ha habido en nuestra ciudad, una se ve pequeña, muy pequeña, para pregonar la grandiosidad de una Semana. Más que de una Semana, la grandiosidad del sentido de nuestra existencia. Sí, sin esta Semana de Pasión, nada en nuestras vidas tendría sentido. Doy gracias a Dios cada día por haberme dado el don de la Fe. Sin ella, ¡qué difícil sería vivir!”.

Empezó a exaltar su pregón con música cofrade de fondo, en una descripción de la ciudad de Antequera: “En una tormenta de verano, al llegar la noche, te conocí. Jamás pensé que en un instante podía surgir un amor tan intenso, un amor que me desbordaría. Y fueron pasando los días y esa llama que sentí se volvía mayor a cada momento. Y no quería olvidarte y empecé a buscarte… y te busqué… te busqué desde Santiago a Capuchinos, desde Jesús a la Trinidad, doblé cada esquina, anduve por calles y callejones, y miraba cada casa, cada edificio, cada iglesia, cada torre, y te admiraba. Y entonces llegó la primavera, y entre el azahar de los naranjos de la Alameda te soñé, y te soñé entre los árboles del Paseo, y te soñé entre el Corazón de Jesús y el Corazón de María, y te soñé en el Coso Viejo, bajando hacia las Descalzas, entrando a ver a Madre Carmen, y llegué a Belén.Y te soñé bajando la cuesta desde la Puerta del Cielo, buscando la Paz y llegando a San Sebastián. Y miré hacia arriba y vi un Arco de Gigantes que envolvía a Santa María y a un castillo, el de Papabellotas, y me giré y vi una ermita, de la Veracruz decían… Y te seguí soñando, y te seguí buscando, y vi una muralla, y varias puertas, y un Señor allí abajo, que de la Salud y Aguas lo llamaban. Y no podía parar, porque te amaba, y en una calle que un Infante nombrara, encontré un Remedio para la angustia que estallaba… Y te amaba, y te amaba, y seguí buscando y seguí soñando… y entré, entré para buscarte a patios de columnas, a iglesias de cúpulas inmemoriales, y miré entre los retablos, entre los cuadros y las imágenes, entre los códices y los legajos, entre los pergaminos y los dorado,… Mi amor crecía y salí a buscarte entre la caliza del Torcal y la Peña de los Enamorados, y entré en los Dólmenes, que de Menga, Viera y Romeral me dijeron sus nombres”.

Y en su piropo a su tierra, deseó: “Y quise ser escultor, para poder tocarte y esculpirte en barro. Y quise ser pintor, y con mi paleta de colores dibujarte. Y quise ser poeta, y escribirte en sonetos de mil versos, Y quise ser músico, y con mi arpa tocar hasta la eternidad. Y, de repente, me di cuenta de que no estaba soñando, de que ya te había encontrado, que mi amor eras tú, que mi amor eras tú: Antequera”.

 

 

Vino el momento para la Cuaresma donde apuntó: “Hoy vengo a pregonar un hecho extraordinario que sucede cada primavera en nuestra ciudad de Antequera, el acontecimiento más importante que ha sucedido jamás desde la Creación del Hombre. Pasando la Navidad, algo empieza a removerse en el corazón cofrade. Asistimos a la presentación de un cartel, que empieza a erizarnos la piel. Ese campanillero de lujo que abre las puertas de San Agustín y de donde sale ese primer trono de nuestra Semana Grande. Llega el miércoles de ceniza y algo pasa… Las iglesias están más abiertas que de costumbre… Mucha gente se concentra en las puertas a última hora de la tarde, muchas mujeres tienen que cenar solas, muchos hijos no ven a sus padres, alguna madre llega más tarde de lo normal a casa… ¿Por qué todo el mundo se agita? ¿Por qué tantas misas?¿Por qué tantos triduos, septenarios? ¿Por qué vía crucis? ¿Por qué besapiés y quinarios?”.

Empezó su descripción de la Semana Santa cofrade basándose en los siete dolores de la Virgen: “Y si alguien no puede esperar, que se acerque a nuestra vecina Bobadilla, para empezar a vivir los Dolores de la Virgen, esos 7 dolores que ella sintió durante la Pasión. ¿Son 7, señores? No. En Antequera son 9 los dolores de la Virgen, que, por ello, son 9 las Vírgenes que procesionan en nuestra Semana Mayor”.

El primero, el de Consolación y Esperanza con alusión bíblica de San Marcos, tras la que exclamó: “Y llegará, llegará el Domingo de Ramos y, de nuevo, se abrirán las puertas de San Agustín, para que Cristo Rey entre triunfante en la Jerusalén de Antequera. Y la calle Infante se convertirá en una alfombra donde los niños hebreos y las mujeres recibirán al Señor con palmas. Y el Hermano Mayor te guiará, Señor, por entre el gentío…Y esa mirada, esa mirada, nos dejará compungidos porque sabemos que algo horrible se acerca… Al son de las cornetas y tambores, leeremos en tu rostro el futuro. Vítores para el Rey, en tu borriquita, con tu manto púrpura, y todos a tus pies, todos admirando a ese Rey en tu nuevo trono. El domingo es el día de los niños. Desde esa borriquita nos dices que nos convirtamos en niños, porque de ellos es el reino de los cielos. ¡Ay, Señor! Si cofrades y cristianos mirásemos el mundo como niños, si lo mirásemos como esos niños te miran en tu trono, en el mundo reinaría otro clima. Ayúdanos, Señor, a que mientras disfrutamos de tu presencia por las calles de nuestra ciudad, nos demos cuenta de que debemos tener un corazón infantil, un corazón sin maldad, donde no hay odio, ni egoísmo, donde no hay rencillas ni mal sabores. Que esa borriquita nos pise y nuestro orgullo caiga a tus pies, y pongamos en esas hojas de palmera nuestra vida, para que tú entres pisando por ella y todo sea según tu voluntad”.

Y, detrás, llega el dolor, el Primer Dolor de esta Semana de Pasión: “Virgen de la Consolación y Esperanza, ¡Ay, Madre, ya vienes, ay, Madre, ya te acercas! Siempre detrás, siempre en silencio. Tienes el rostro más dulce de toda la Semana Santa, porque en el fondo eras una niña, eres nuestra niña de Antequera. De morado y blanco tus hermanacos te llevan. ¡Ay, Madre!, ese verde que nos promete la espera. ¡Ay, Madre!, si tu consolación no poseyera, no habría en mi vida sentido, ni Ramos en Domingo siquiera. ¡Ay, Madre!, acuérdate de tantas madres que sufren, por hijos que no nacieron o que ya se fueran, por niños que enferman en algún país cualquiera. ¡Ay, Madre!, acuérdate de la infancia misionera, de nuestros niños que son el futuro de esta España, nuestra tierra!”.

Segundo dolor: Vera Cruz. “Leño verde, verde estudiantil,  Verde, que te quiero verde, Verde de mis niñas, Verde de abril, Estudiantes, que sois el primer paso de cualquier cofrade antequerano. ¿Quién no ha soñado con el Lunes Santo? ¿Quién no ha deseado ser estudiante? ¿Quién no ha tenido un hermanaco? ¿Quién no ha mirado a ese Cristo Verde entregado?Estudiantes, nuestros jóvenes siempre han estado en vuestras manos.  El futuro de nuestras cofradías está en esa salida en la que se congregan los padres con sus hijos, para ofrecerte a ti, Señor, a las nuevas generaciones. Y de las recién restauradas puertas de San Francisco saldrá,   Saldrá un Cristo bajo palio, único en nuestra ciudad, Y los cielos se abrirán de nuevo, para recibir a la Sangre, para recibir al Nazareno”.

 

Cristo Verde, “que nos enseñas la primera crucifixión de mi Semana de Pasión. Esa primera cruz de la juventud, quizá la más dolorosa, porque ese primer golpe marca para toda la vida. Tu cuerpo mutilado, tu mirada, tu corona de espinas, tu dolor, tu piel inerte,… Todo en ti nos conmueve. Cristo Verde, cuánto me dices, cuánto transmites, cuánto me enseñas, cuánto perdón”.“Bendito sea Dios que tanto nos quiere”. A tus pies, Madre Carmen, exclama un grito de amor. Jóvenes estudiantes somos, jóvenes franciscanos fuimos. “Paz y Bien” llevamos en nuestra alma. “Paz y Bien” lleva nuestra alma antequerana. La procesión continúa, ejemplo de orden, modelo de respeto y admiración. Jóvenes estudiantes somos, pero muchos años llevamos dándote honor. Seráfica, Venerable, Ilustre y Muy Antigua, ella es la que porta la reliquia más valiosa, la reliquia más bella: “Lignum Crucis”. Hoy vuelvo a mi infancia, escucho Rocío y me traslado a uno de esos tantos Lunes Santo. Acompáñenme, Señores, cierren los ojos y veanla, veanla… “Ya llega, está entrando, ahí viene nuestra Madre Bendita. Acaba de girar la esquina y ya entra en calle Duranes. Admírenla… Miren cómo se mece, miren qué guapa viene. Santa María,Santa Madre de Dios,Santa Virgen de las Vírgenes,Madre de Cristo,Madre de la Divina Gracia,Trono de Sabiduría,Causa de nuestra Alegría,Torre de David,Torre de Marfil,Casa de Oro,Arca de la Alianza,Puerta de San Francisco,Estrella de cada día,Salud de los estudiantes,Refugio de mi cobardía,Consuelo de los niños,Auxilio de los que a ti acudimos,Reina, Reina eres,Reina de los Ángeles,Reina de los Patriarcas,Reina del Santo Rosario,Reina de la familia,Reina de la Veracruz. Te quiero, Madre, te quiero.Sin ti, mi vida, sentido no tendría.Nunca me olvides, Veracruz del alma. Nunca olvides a tus estudiantes,a los que están y los que ya se fueron.Y vuelve a emocionarme, Madre,vuelve a emocionarme por Duranes.Recorrido que tiene que ser parecido al del cielo,porque en el mismo cielo allí me siento.porque sueño todo el año con acompañarte,porque sueño y sueño y me desvelo.
Madre Mía, contigo por Duranes, cada año me moría. Madre Mía, contigo por Duranes, hasta la eternidad me quedaría”.

El tercer dolor por Piedad. “Y llegará el Martes Santo, y al toque de campanas, la plaza de la Trinidad se llenará de gente esperando al preso. Una Virgen saldrá primero clamando Piedad, pero nadie le hará caso. Ella irá delante intentando allanar el camino a su hijo. Pero la sentencia está dictada. Todos esperarán al preso y al salir, todos gritarán: “Crucifícalo, crucifícalo”.“La plaza se llena y todos ven al reo marchar hacia su final. Pero el Señor del Rescate camina por la cuesta sereno, con la mirada fija y penetrante, y todavía es capaz de detenerse ante la ventana del necesitado. ¡Cuánto nos enseñas, Señor del Rescate! Caminas hacia tu muerte y, sin embargo, aún te detienes ante quien más te necesita…”.Virgen de la Piedad, Rojo pasionario por tu amor, Azul cobalto por tu bondad,Piedra firme en tu caminar, por las calles de Antequera sigue pidiendo caridad,compasión por ese Hijo al que mató la crueldad;que al escuchar la saeta por la cuesta de la Trinidad, sintamos el dolor de una madre muerta por la ausencia de verdad.Virgen de la Piedad, Rojo pasionario por tu amor,Azul cobalto por tu bondad,que en Prolibertas das una nueva oportunidad al preso,llena la plaza de gente, pero al grito de la: “¡Paz!”Que ningún preso merece tan poca humanidad. Virgen de la Piedad,Rojo pasionario por tu amor,Azul cobalto por tu bondad,que el pueblo entero ya te espera entre saetas,que los hermanacos a tus puertas están,que esas mantillas acompañan tu soledad.Virgen de la Piedad,Rojo pasionario por tu amor,Azul cobalto por tu bondad,que ese Hijo que va derecho a la condena,rescatado más adelante será.No llores, Madre Mía, no llores,que Antequera entera pide “libertad”. 

Llega el Mayor Dolor con el cuarto dolor.  “No hay dolor más grande que el que representas Tú, Mayor Dolor de Antequera. Una legión desembarca en nuestra ciudad para alzar (como dijo el pregonero) al Cristo más antequerano. Un año más, el sol relucirá y Antequera entera se lanza a la calle para aclamar a ese Cristo que de rodillas nos pide clemencia”. Primer dolor, primera duda. “Te veo ahí, malherido, de rodillas,  y me pregunto: ¿Realmente, eres Dios? Y, de nuevo, un año más, las nubes que acechaban se disiparán y en el momento de tu salida, habrá un rayo de sol que iluminará tu rostro. Al son de “El novio de la muerte”, los legionarios te alzarán y descubriré que sí, que eres Dios, que tu imagen de dolor es capaz de explicar el Mayor Dolor que podamos sufrir las personas: el dolor por la muertes inexplicables, el dolor por esa muerte inesperada de un hijo”.¡Qué Mayor Dolor que el del sayón que golpea al Cristo flagelado!¡Qué Mayor Dolor que el del ángel que con el manto de la Virgen se ha tapado!¡Qué Mayor Dolor que el nuestro que observamos a Cristo y su Madre desolados!Madre del Mayor Dolor, ayúdanos a entender el amor.Virgen del Mayor Dolor, líbranos de todo horror.Dulzura del Mayor Dolor, llena el mundo de tu olor.Belleza del Mayor Dolor, aquí está tu admirador.Elegancia del Mayor Dolor, ruega por este pecador.Bondad del Mayor Dolor, hazme siempre mejor.¡Ay, Señor! ¡Ay, cofradía del Mayor Dolor!Abre ya esas puertas, de San Sebastián en honor.¡Ay, Señor! ¡Ay, cofradía del Mayor Dolor!Que las flores se están abriendo, que tienen todo su verdor.¡Ay, Señor! ¡Ay, cofradía del Mayor Dolor!Que en la calle se escucha una saeta, que parece un ruiseñor.¡Ay, Señor! ¡Ay, cofradía del Mayor Dolor!Que los penitentes se ordenen, dice ya el celador.¡Ay, Señor! ¡Ay, cofradía del Mayor Dolor!Que la legión ya llega, que escucho su clamor.¡Ay, Señor! ¡Ay, cofradía del Mayor Dolor!Que la Virgen ya está en la puerta, dijo el predicador.¡Ay, Señor!¡Ay, cofradía del Mayor Dolor!Que salga ya ese Cristo, que salga ya el Señor,que no hay honor más grande en Antequera,que ver por las calles a Dios.

 


Llega el quinto y sexto dolor entre Dolores y Consuelo. “Cristo caído, Cristo del Consuelo, sale de Belén con paso lento. Tu Hermano Mayor te guía con paso firme y decidido. Estoy segura de que te ayudaría a levantarte, si él pudiera. No podemos soportar el dolor de verte caído con la cruz a cuestas. Delante, un Cristo flagelado y atado a la columna se dirige a Santiago, mientras por San Pedro, ya llega el rumor de que hace media hora que sonaron dos golpes sordos en una puerta”.Cofrades, no olvidemos los oficios, “ese triduo pascual en el que recibiremos la fuerza para lidiar con el dolor de la pérdida. Hoy recibimos el don que nos alimenta cada día, hoy recibimos el don de la Eucaristía”. Fue cuando aludió al “encuentro” ante Santa Eufemia: “Santiago se llena. Están a punto de llegar las dos Reinas. “Corre, que aquí hay un hueco”. “No, que desde ahí se ve peor”. “Vente a esta esquina”. “El año pasado ahí casi no se vio”. ¿Les suenan? Frases que se repiten cada año, y que muestran el sentir de un pueblo hacia su Fe.  Ya está aquí la Dulzura, la finura, la paciencia y la serenidad de una Virgen de los Dolores, que se deja llevar. Y, de repente, el estruendo, un relámpago y un tronío al que le falta calle. Ya sale, ya asoma, apartaos que ya viene, el Consuelo y su Señora. Frente a frente, Consuelo y Dolores se mecen en un momento único de nuestra Semana Santa. El encuentro en Santiago supone el primer momento álgido de los días mayores. Allí estarás, allí estaremos, falta muy poco para vivir de nuevo esta explosión de color y de amor”.Y luego, por la noche, comienzan las vegas. “ ¡A la Vega, a la Vega! Los niños gritarán. Misericordia ya está subiendo, la Vega ya bendecida quedará. Apartaos, bajad rápido, que la Señora no tardará. Se apagaron las velas, ya Consuelo correrá. Y si aún te quedaron ganas, corre, corre, Que la cuesta de Archidona muy cerca está ”Y en ese correr, “me imagino nuestras vidas. Nos pasamos el día corriendo, y muchas veces no sabemos ni siquiera a donde corremos. Corremos, pero seguimos atados a esa columna del dinero, a esa columna del “qué dirán”, a esa columna que nos impide ayudar al más desfavorecido. Corremos, y cada día caemos, caemos por el peso de las cruces que llevamos. Caemos, nos levantamos y volvemos a caer, Señor. Caemos demasiadas veces en la misma piedra. Y todo ello solo nos produce Dolores. Seguiremos corriendo hasta que llegue nuestra meta, nuestra meta que está en esa Crucifixión definitiva, en donde solo nos quedará esperar Misericordia. Y, a los que aquí quedan, a los pies, como Juan y María Magdalena, solo les llenará el Consuelo de que algún día nos volveremos a reunir”.

Los dolores finales: Paz, Socorro y Soledad. “Viernes Santo. Despierto y empiezo a subir la cuesta. Yo, sí, yo. Esta vez soy. Sin nada, sin nadie. Solo yo. Subo. Allá voy. Quizá, mucha gente, demasiada gente alrededor, pero esta vez no voy con nadie. Solo yo y nadie me ve. Detrás de un capirote me escondo. Esta es la otra Semana Santa. Subo la cuesta, paso desapercibida. Solo yo”.Niño Perdido, “niño perdido y hallado en el templo. Niño, que siempre me has acompañado a los pies de mi cama. Ese Niño, ese Niño. Nos anuncias lo peor. Hoy llega el final. Hoy se cumple todo. No te quiero ver. Sigo subiendo. Subo la cuesta. Solo yo. Voy sola. Busco las puertas del cielo. Pero no llego. La cuesta se empina, la cuesta se hace muy complicada. Busco una puerta, pero hallo la Cruz. Sí, esa Cruz que nos diste para la vida. Cada cual con su Cruz, pero todas se unen en la única cruz verdadera, esa Cruz de Jerusalén que marca mi inicio y mi final, que marca mi alfa y mi omega. Cuatro cruces pequeñas para una Cruz grande, así va nuestra vida. Cargada de cruces pequeñas, hasta que llegue la Cruz, la Cruz final”.“Simón, Simón del barrio de Jesús, Simón que cada día te acercas a ver a tu Padre y a ayudarlo. Quiero ser Simón. Señor, déjame que sea yo quien te siga por Herradores, quien te siga por Rastro, Viento y Zapateros, por Lucena y Cantareros… Verónica quise ser, Santa Mujer, que pudiste acercarte a Nuestro Padre y enjugar su rostro en tu pañuelo. Gran regalo te hizo Dios, dejando impregnado su rostro, rostro moreno de mi Nazareno, en tu pañuelo. Guárdalo, Santa Mujer, guárdalo y déjame besarlo cada año,… Déjame que, como tú, una vez al año, me acerque a mi Padre Nazareno, a limpiarle su rostro, bendito rostro, santa faz, Nazareno del Portichuelo, Nazareno, a ti todo mi amor sincero”. 

Y llega una de las partes cumbre del Pregón cuando habla de la Virgen del Socorro: “Al llegar al arco, me vuelvo. Voy sola. Un capirote azul me envuelve. Al girar, mi pequeñez se hace aún mayor. Soy muy pequeña ante la grandiosidad de lo que se acerca. La Señora, a los pies la luna, la coronan las estrellas, y los ángeles desde arriba triangulizan su belleza. La Señora, la Señora me mira. La Señora mira Antequera. Madre Mía del Socorro, Madre Mía del Socorro, no se puede ser tan bella. Las lágrimas empiezan a caer en mi corazón. No hay sentir más grande que el de ver a nuestra Reina un año más, bendecir a nuestra tierra. No hay palabras, señores, lo siento. No hay palabras”.“Desde la hora sexta hasta la hora nona, San Sebastián se llena. Allí comienzan a llegar los sones de una marina que en el recuerdo perdurarán. Un niño que hallé perdido en la cuesta, ya vuelve a su casa al final. Detrás, Dulce Nombre de Jesús tendrás. Una disputa entre cofradías que nunca se resolverá. Porque si dominicos y franciscanos volvieran, yo no sé quien se quedaría atrás. Vidilla dan estas cosas, a los cristianos y cofrades que esta noche disfrutarán”.

De arriba a abajo, del Portichuelo a Santo Domingo, “Antequera se partió en dos, y ese Cristo de la Buena Muerte, ese Cristo de la Paz, apareció en nuestras vidas para quedarse, porque Él es el final. A Él, todos, un día, dirigiremos nuestra mirada, para pedirle por ese trance final. “Cristo, dame una buena muerte, Cristo, dame la paz”. Banderas a media asta en el Ayuntamiento a tu paso, la gente se levanta de las tribunas, haz dado tu vida por nosotros. Gracias, Señor, gracias”. Momento álgido, momento culmen,Me sitúo en la cuesta, en la cuesta de la Paz,Una Niña, una Dulzura, finura y ejemplo del antequerano paso ejemplar,manos entrelazadas, y una cruz que me clava el alma,con azucenas decorada y tres varales en las esquinas,y una paloma que corona tu bambalina.Celeste y blanca eres, Virgen de la Paz,celeste y blanco mi amor, por ti siempre será.Tus hermanacos de morado,escuchando “Mi amargura” por la tribuna van,poco a poco, avanzan, llegando a San Sebastián.Y allí te dispondrás a esperar,a esperar otro año más o quizá subirás,adonde siempre esperas, adonde no te cansas de esperar.Citarilla del cielo, mi vida allí siempre se quedará.No puedo, Madre, No puedo verte allí esperando un año más, esperando a la que pronto llegará.Porque si hay algo en la Semana Santa,que toda Antequera espera sin parar de desear,es ese momento en el que las dos Madres de Antequera se encontrarán,en el que la Paz y el Socorro, el Socorro y la Paz,unen sus horquillas al cielo, en un grito que jamás se olvidará:¡A la Vega, al Cielo, arriba con ellas, arriba de verdad!Que un año más se acaba, que un año más pasó ya.No quiero, Madre, no quiero, que llegue ya este final.Déjame vivir este momento, déjame vivirlo un poco más,que mi Paz y mi Socorro no se quieren despedir ya,que mi Paz y mi Socorro a Antequera quieren hacer soñar,que mi Paz y mi Socorro algún día ya nunca veré más,que mi Paz y mi Socorro jamás se olvidarán.No quiero, Madre, no quiero, que llegue ya este final,déjame vivir este momento, déjame vivirlo un poco más,que mi Paz y mi Socorro no se quieren despedir ya,déjame vivir este momento,déjame vivirlo por toda la eternidad. Y llega la Soledad… “Cae la noche en Antequera. La luz se apaga. Tinieblas y oscuridad para recibir el cuerpo muerto de Jesús.  Los antequeranos, con fe, silencio y respeto, siguen el ataúd de Jesús. Ya todo está cumplido. En la cruz va la sábana blanca, que José de Arimatea compró para envolverlo, sábana santa que veneramos con fervor.Entre los cristales observo el cuerpo frágil, delicado, sin vida, de un Dios hecho hombre, que vino para salvarnos. Los ángeles rodean su tumba, ángeles que se propagaron por un retablo que se convirtió en tu sepulcro. Sobre la roca, se alza el templo del Carmen, de donde sales y a donde vuelves cada año, a descansar. ¿Quién fuera un ángel del Carmen para a tus pies siempre estar? Santo Entierro, ¿quién fuera esa Madre que te sigue?,¿Quién fuera Soledad?¿Quién fuera Quinta Angustia, para tu cuerpo sostener y llorar?Paso firme y decidido, pero paso tembloroso por el dolor,Traje negro y corbata negra, y mantillas que cubren el temor,Cristo ha muerto y ha envuelto el mundo de aflicción.Madre Mía de la Soledad, Ya llegó la amargura y la desolación,Ya llegó la angustia y la consternación,Ya llegó el luto, el duelo y la desazón,¡Cuánto dolor, Cuánto sufrimiento,Cuánto abatimiento,Cuánta agonía y congoja,Cuánta Soledad, mi Amor! Madre de la Soledad, no puedo más que mirarte, no puedo más que mirarte y decirte con amor:Bendita sea tu pureza,Y eternamente lo sea,Virgen de la Soledad,Pues todo un Dios se recreaen tan sutil belleza.A ti, celestial princesa del Carmen,Virgen de la Soledad de María,Yo te ofrezco cada díami alma, mi vida, mi corazón,Mírame con compasión,Y llévame con él, A su lado, llévame,Muy cerca de él,Que allí me quiero quedar. Allí me quiero quedar. Allí quedaremos todos. Soledad, Virgen de la Soledad,La muerte, la muerte, la muerte”.

 

Y para terminar, Eugenia Acedo ahondó en el sentido cristiano y auténtico de la Semana Santa con el Domingo de Resurrección: “Acabó el dolor. La muerte lo terminó. Sábado de espera.  Sábado de desesperación.  Acabó, acabó la Semana de Pasión, y  bien que acabó, el sábado cuesta más trabajo levantarse, pero hemos quedado para recoger algunas túnicas, para llevar los guiones a su sitio, para guardarlo todo, porque estamos de luto, ya todo acabó”.“Espera, espera, aquí llega el final, ¿seguro?He escuchado una campana.Las Descalzas están tocando.No, no, son las Catalinas.Yo diría que es la Encarnación.Es San Sebastián.Que no, que no, que es la Victoria,¿la Victoria? ¿Qué Victoria?Se enciende un fuego, se aclaman 9 salmos, la Vigilia Pascual, ¿qué es eso?El sacerdote dice: ¡Cristo ha resucitado!¿resucitado?¿qué está pasando? Que la muerte es vida, antequeranos,que la Semana Santa no acaba el Viernes,que en Domingo estamos,que Cristo vuelve a salir a la calle,que ya todos los cofrades se han juntado.No guarden sus guiones, que ya Cristo ha bajado.Saquen ropas nuevas, que los monaguillos toquen las campanas, que la procesión de nuevo ha comenzado. Que la vida no acaba, señores,que Cristo es VIDA.Que yo que creía que venía a pregonar la muerte, Y hoy vengo a pregonar la VIDA.Que Cristo se hizo hombre,y murió tras una vida compartidapara salvarnos por siempre,para darnos eterna, eterna vida. ¡Aleluya, Aleluya! Creo en Ti, Señor,creo en tu resurrección.Creo que el amor es fuerte como la muerte (Cantar de los Cantares 8, 6).Creo que el amor es más fuerte que la muerte.Quien ha amado a todos, ha fundado para todos la inmortalidad.La inmortalidad nace del amor.Su resurrección es nuestra vida. El amor ha vencido a la muerte.¡Aleluya, Aleluya!Creo en Ti, Señor,creo en tu resurrección.Cristo ha resucitado a la eternidad del amor”. Y concluyó con:“Antequeranos todos, de esta tierra mía,“no tengáis miedo. No está aquí. Ha resucitado”,mensaje de un ángel del cielo, que encierra esta poesía.Antequeranos todos, de esta tierra mía,paz a vosotros, id al mundo entero y proclamad el Evangelio.Catequesis por las calles, alegraos con María.Antequeranos todos, de esta tierra mía,Esperanza y Consolación,Cristo verde y Veracruz del alma mía,Rescate y Piedad,Y Mayor Dolor, de Carvajal decían,Misericordia y Consuelo,Dolores, nueve dolores Antequera tenía,Que sin Paz, que sin Socorro, que sin Soledad, ¿qué sería?Antequeranos todos, de esta tierra mía,la Semana Santa ya llegó, mi sueño se cumplía.Gracias, Madre, gracias, Padre, mi ilusión, tu valentía,Y vosotros, cristianos y cofrades,antequeranos todos, de esta tierra mía,gracias de corazón a todos, gracias por darme esta alegría.Las calles están abiertas, Cristo espera tu alma y la mía.Antequeranos todos, de esta tierra mía,¡Viva la Semana Santa, viva todos los días! Antequeranos todos, de esta tierra mía, No hagáis esperar más a Jesús y a María. He dicho”.

Momento en el que el Teatro Torcal se puso en pie para aplaudir a la pregonera de la Semana Santa de Antequera de 2019 que dio un mensaje cristiano, de amor  Antequera. 

Más información, edición impresa sábado 27 de abril de 2019 (pinche aquí y conozca dónde puede adquirir el ejemplar) o suscríbase y recíbalo en casa o en su ordenador, antes que nadie (suscripción).