Antequera tiene un tesoro en las obras de arte religiosas que se continúan procesionando por sus calles, gracias a las cofradías, pero sobre todo a los devotos que le dan el sentido a las mismas, como es el caso de la Virgen del Carmen.

Tras los cultos entre el convento de la Encarnación y la propia iglesia del Carmen, finalizaban los actos del 2018 con la procesión por su barrio este sábado 21 de julio, con el lógico calor de la época del año en el que estamos, sumado el de los vecinos y devotos que se volcaron sobre todo en la calle del Río, donde le cantaron, piropearon y exaltaron al paso por la estrecha calle. ¡Lo que se siente en las vías íntimas donde resuenan y vibran los muros con las horquillas, los suspiros y las bandas de música!

El aniversario como Patrimonio Mundial les ha obligado a retrasar una semana su procesión para no coincidir con el destacado fin de semana, pero dicen que no hay mal que por bien no venga, y así les pasó. A la gente de su barrio y de su ciudad, se les unieron personas de Málaga, Sevilla y Granada, por citar alguna localidad, quienes se maravillaron de la procesión, la decoración de la Virgen y la barroca iglesia.


 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

 

La procesión de 2018 

Celebraban el 30 aniversario de la reorganización de su procesión, hoy llevada por un grupo de devotos, recuperando la devoción que mantuvo la cofradía que se fundó en 1870 por los padres carmelitas, pero que en 1922 dejó de salir a la calle, quedándose en los cultos del mes de julio, hasta que en 1989 volvió  procesionarse. 

En los últimos años está tomando un cuerpo de procesión destacada, donde van mejorando su propio trono, incluso en su cortejo, buscando que las calle se adornen de gala y ofrezcan petaladas a la Virgen del Carmen, llegando a un nivel superior en cuanto a lo que las cofradías de Gloria desarrollan en la ciudad por medio de sus cofradías formadas.


A las 20,30 horas, el hermano mayor José Rodríguez León empezó a dirigir a sus 54 hermanacos para comenzar la procesión, saludando antes de salir a la Virgen de la Soledad en su capilla.

Novedad este año del acompañamiento musical de la Banda de Música de la Vera Cruz de Almogía, la misma que cierra el cortejo del Lunes Santo, acompañando a la Madre de los Estudiantes.

El sol recibió a la imagen en sus primeras calles, pasando por la plaza de su nombre, calle Niña de Antequera, Colegio, y maravillosas vistas en el paso por el Arco de los Gigantes con panorámica de sus monumentos desde lo más alto.


Siguió la procesión por, Rastro, saludo de las cofradías del Rosario y de la Paz por Viento, Río con vítores y emoción del barrio con rezos hechos canciín, para regresar a su templo donde una verbena llevada por la Cofradía de la Soledad cerró la semana de actividades.

Por otra parte, los devotos le brindaron este año como estrenos  una capa de brocatel de realce y lentejuelas en plata antigua realizado en los talleres jerezanos de Fernando Calderón. También un escapulario pectoral con bordados del siglo XIX y bordados en plata realizado por Cristina Badillo con pinturas de Antonio Díaz Arnido. Y un pecherín bordado en oro por los talleres granadinos del Corpus Chisti.


El trono estrenó el marmoleado de la base así como de la parte superior de la peana, además de un arco de campana y campana nuevos, y cinco coronitas para las tulipas de los candelabros del trono.


Los hermanacos fueron marcando el paso al son de las marchas de la banda de Almogía, convirtiendo todo el conjunto en una más que digna procesión de Gloria por las calles de Antequera que van acordes a la monumentalidad del templo sede y de la historia cofrade de Antequera.

El Carmen, sin la oficialidad de una procesión de Semana Santa ni de Gloria, consigue el arraigo primordial de una procesión: la devoción popular y la manifestación de fe de sus devotos.

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