A las 18:37 minutos se abrían las puertas de la Basílica de Santa Domingo, lugar desde el que la Cofradía de "Abajo" comenzaba su estación de penitencia abriendo el Viernes Santo antequerano. Ligero retraso en la salida motivado por el paso del desfile de "Arriba" y la imposibilidad de comenzar a formar el cuerpo procesional en la cuesta del Viento.

Tras ello salen los niños hermanacos y los hermanados guiones de la Cofradía de la Paz y la del Rosario. Todo preparado dentro de la basílica para que el Niño Perdido salga tan sólo dos minutos más tarde cubriéndole un cielo azul totalmente despejado. Tras ello harían lo propio Dulce Nombre y el Cristo de la Buenamuerte, el cual tuvo un emotivo arriba puesto que el hermano mayor de insignia, Antonio Carrasco Orellana, cedió el privilegio a su padre, "perpetuo" hermano mayor de la cofradía en un detalle oportuno, justo y acertado.

Y por último, la "señora" de la Paz salía esplendorosa a eso de las 19:17 horas. Insistimos en el término "señora" puesto que hacía gala a tal calificativo por su belleza, finura, elegancia y sencillez entre las que destacaba su distinguida saya blanca. Emocionantes las subidas por las escalinatas de la plazuela de Santo Domingo, la Virgen de la Paz tuvo que dar un largo "tirón" para incorporarse al resto de la procesión que enfilaba ya Encarnación cuando la Madre aún estaba en su plaza.