Decía Ortega y Gasset en su “Manifiesto fundacional de la Agrupación al servicio de la República”: Cuando llegan tiempos de crisis profunda, en que, rota o caduca toda normalidad, van a decidirse los nuevos destinos nacionales, es obligatorio para todos salir de su profesión y ponerse sin reservas al servicio de la necesidad pública.Eso mismo sentí cuando oí a Albert Rivera en Málaga en un acto de lo que fue el embrión de Ciudadanos, Movimiento Ciudadano, en el año 2014. Aquellas palabras me animaron después a afiliarme a Ciudadanos, a compartir sus ideas y a defenderlas.

 

Cinco años después no reconozco a este partido en el que me afilié, no entiendo que el bien común de una España estable se desprecie por personales disputas que no conducen a ningún destino constructivo, no entiendo que se pierda la oportunidad de poder co-gobernar este país y cambiar, por ejemplo, la ley electoral tan criticada.

 

Tras los malos resultados de las pasadas elecciones municipales, centrándome en Antequera y Málaga, ninguno de los que hayamos hecho críticas hemos sido bien vistos. Los comisarios políticos se encargan de catalogar los que son fervientes creyentes de Ciudadanos de los que no, de tal manera que el partido se ha convertido en una pirámide de favores concedidos y pedidos que se sostiene con servilismo, que no con servicio, al mismo.

 

La vida me ha enseñado que puedes perder muchas cosas materiales y emocionales, aunque nunca perderás quién eres, por este motivo abandono este partido. Valoro por encima de todo un logro humano, especialmente luchado por las mujeres, como es la libertad. Libertad de expresión, de ánimo, de colaboración, de trabajo, de opinión… y cuando se impide ser libre de pensamiento y de actos porque perteneces a un partido, comenzamos a confundir democracia con “dedocracia” y yo tengo muy claro que soy demócrata, liberal, social y libre.

 

Mi deseo siempre ha sido ayudar a los demás, ayudar a que Antequera no sea solo una preciosa ciudad sino que sus habitantes puedan vivir mejor de como lo han hecho hasta ahora. Lógicamente, todo se consigue con esfuerzo, pero cuando ves que lo que has realizado se aparta para dar cabida a otros que acaban de llegar, cuando no se explica, cuando los proyectos no son comunes sino personales ya sé lo que queda: mi libertad, la cuenta y hasta otra.

 

Siempre hay que quedarse con lo bueno y para mí siempre serán las personas, las grandes personas que he conocido, admirado y querido y que siempre estarán en mi corazón. Adiós Ciudadanos. Hola Libertad.


GUILLERMO RAMOS PÉREZ