“Sentimiento que nos obliga a estimar el beneficio o favor que se nos ha hecho o ha querido hacer, y a corresponder a él de alguna manera”, según la RAE. Y ciertamente, debo corresponder por ese sentimiento que me llena el corazón. Gracias, a tantas personas, a tantos amigos, a tanta preocupación.

Pasan los días y pensamos que pasamos por la vida casi sin hacer ruido, vas y vienes, y no caes en la cuenta en que sin duda igual que ellos lo hacen en ti, tú vas dejando la huella del amor en los demás. Y gracias a estas cosas, haces un parón y te das cuenta de cuánta gente te quiere. No puedo ser exhaustivo, no puedo intentar recordad las llamadas de preocupación, que me hacen el antequerano más orgulloso de su pueblo.

Del Hospital, solo palabras de agradecimiento, siempre sale la noticia de problemas, que los ha habido y que desgraciadamente los habrá, pero que la atención recibida hace que tengamos la mejor sanidad pública del mundo. Urgencias, UCI, hemodinámica, planta, administración, es que, ¿a quién me podría dejar atrás, a la auxiliar, a los médicos de Urgencias, a los artistas de la UCI, o de medicina interna o a los cardiólogos?

No puedo señalar a nadie por encima de nadie pero Javier, Antonio, Hasam, Virginia (intensivistas) me disteis la bienvenida a puerta gayola con una HUMANIDAD y eso no lo dan en la facultad, lo lleváis en la condición, y lo mismo con los enfermeros y auxiliares, Antonio, Benito, Marta, Hilario, Carmen, ¡madre mía!, hasta las limpiadoras que iban a todos os llena la profesionalidad y humanidad. Gracias Pepa y Julián, en esos momentos de dudas arrimasteis el hombro como nadie. Gracias, gracias y gracias.

Luego a mi mujer, qué suerte tengo, ¡qué corazón tiene!, qué dulzura, y qué capacidad de afrontar situaciones con tanto cariño, lo hizo con su abuela y su padre, y me demostró la valía que tiene, siempre intento parecerme a ella. Mis hermanos, grandes los dos Antonio y Fran. Luego, ¡madre mía!, no puedo dejarme a nadie atrás, a mi gente cofrade, a los Rescatados con su hermano mayor en cabeza y el resto detrás, mi Agrupación de Cofradías, con Trini y el resto, mis hermanos de Santa Eufemia, la escuela de teología, mis Graduados Sociales, tanto los de Antequera, como los de la provincia, gracias a Kika muy especialmente por su profesionalidad y su futuro tan prometedor, orgullo de Enka, y a Juan Fernández, presidente del Colegio de Graduados Sociales.

Gracias familia, todo ha sido un susto, pero me ha demostrado cuánto me quieren los míos y cuánto amor les debo a todos. Los mensajes no sé si podré devolverlos, incluso a los que por prudencia no lo han mandado, que nos consta, pero sabed que soy muy afortunado de teneros a todos. ¡Adelante, siempre adelante, para atrás ni para coger impulso!

MANUEL GARCÍA DE LA VEGA