De nuevo en el cielo tienen que estar “pletóricos de alegría”, les ha llegado un nuevo ángel. A pesar de su edad y su experiencia con rostro angelical, delicado e inocente, y una magnífica persona, mi tío Antonio.

Si, Antonio, el que tenía hasta hace unos años, el estanco de la Plaza, frente a Purilla, conocido y querido por sus vecinos, y por otras muchas personas.Siempre destacó por su eterna sonrisa en los labios, su cordialidad y su discreta ayuda a cuantos se la solicitaban, familia, conocidos. Ahí estaba siempre para lo que hacía falta, el tito Antonio.

Magnífico padre de mis primos José Antonio, Francisco Javier y Jorge, y entregado a sus siete nietos. Ignacio probará muchas ensaladillas a lo largo de su vida, pero nada comprable a la que le hacía el abuelo Antonio. Buen padre político de Chiqui y Encarni, y a pesar de los numerosos años casados,  enamoradísimo de su mujer y compañera, de más de 55 años, Tere: ¡una vida!Para mí, el tito Antonio, ha sido una persona muy especial, nunca podré olvidar el cariño de hermano pequeño, la gran dedicación y preocupación que tenías con mi padre, Paco.

El que a pesar de vivir  en su  mundo, a veces tan aislado, solo a ti, te hacía partícipe, y del que siempre seguirás  formando parte.Querido tito, espero que ese largo y plácido viaje que hemos dicho a mi padre que has emprendido, sea el más gratificante de cuantos has hecho. Como a ti te gustaba en plan aventurero, descubriendo lugares recónditos y maravillosos. Esos tocinos de cielo, dulces y el polvo de batata que tu mismo elaborabas para mi padre, a partir de ahora ya serán de máxima calidad celestial.

Anoche, me decía la prima Cristina que “en la puerta del cielo te tienen que estar esperando, pegando palmas de alegría, tita Elena, el resto de tus hermanos, abuelita María y el abuelo Enrique. Seguro que mi amigo Ángel, relaciones públicas y cronista del Cielo, se encarga de hacer tu presentación, de forma magistral,   gritando a los cuatro vientos: “Atentos, hoy se nos ha incorporado un nuevo fichaje de primera división, el amigo Antonio Rodríguez, muy querido por toda su familia ahí abajo y que a partir de ahora compartirá su bondad, alegría y cariño con todos nosotros”.


María Jesús Rodríguez