Y en el cielo tocarán boleros y desde lejos, una voz dulce y alegre se oirá: ¡Mirad, ya viene mi Rodríguez! ¡Qué guapo, verdad! Y mis abuelos bailarán juntos eternamente, rodeados de sus padres, sus hermanos, su hijo Juan Carlos y sus amigos.Y en el cielo tocarán boleros y desde lejos, una voz dulce y alegre se oirá: ¡Mirad, ya viene mi Rodríguez! ¡Qué guapo, verdad! Y mis abuelos bailarán juntos eternamente, rodeados de sus padres, sus hermanos, su hijo Juan Carlos y sus amigos.

 

Aquí, sonará el compás de ese baile celestial, perfectamente ejecutado y el ritmo abuelo, será el reflejo de tus pasos por la vida: elegantes, armónicos, ejemplares…¿Sabes?, en la vida hay personas que han venido a este mundo para hacer felices a los demás.

 

Tú, sin duda, eres uno de ellos: un ángel, un regalo caído del cielo. Has sido el mejor marido, un padre excelente, un hermano atento, un tito cariñoso, un abuelo espectacular, un “bisa” orgulloso de tener unos bisnietos adorables y un sinfín de buenas virtudes, reunidas en ti… en definitiva, un ser excepcional.Siempre has ayudado a todas las personas que te rodeaban, sin titubear, sin importarte el esfuerzo que para ello debías hacer. Porque uno de tus dogmas de fe era: “Haz el bien y no mires a quien”. Lo curioso y bonito siempre fue, que tus hechos iban por delante de tus palabras.

 

Las palabras de un gran caballero, humilde, honesto y de un magnífico saber estar.Ahora y para siempre abuelo, tú estarás donde habitan los abrazos, donde habita el cariño y las sonrisas, donde habitan los sueños; en los nuestros, en los que estamos seguros de que aparecerás para seguir contándonos y enseñándonos muchas cosas más.

 

En cuanto a mí, tenerte a mi lado me ha hecho tanto bien… que he querido pasar contigo todos los ratos posibles. ¡Tengo tanto que agradecerte!Bueno, abuelo, me despido, de sobra sabes lo que me gusta hablar. ¡Tu familia no te olvidará nunca! ¡Te queremos muchísimo! Con amor, tu hada-enfermera...

 

LAURA MORENTE RODRÍGUEZ