Juan, Cristian, Sandra, Manuel, Jacob, Sergio... Nos suenan como un eco, golpeando una y otra vez en la mente y el alma de unas familias a las que el futuro se nos antoja amargo. La vida nos ha enseñado a convivir y a amar por encima de todo a nuestros hijos, a los que el autismo envolvió en dificultades que poco a poco y con mucho esfuerzo van superando, o al menos, compensando con la alegría de vivir. 
 
Lo que nadie nos ha enseñado es a vivir con el miedo al futuro, con la desidia de una política en la que no tenemos cabida, con la pena de que nuestros hijos paguen las consecuencias de una Junta de Andalucía pobre en sensibilidad y sentido. En la flor de la vida, tienen entre 20 y 26 años y unas ganas tremendas de aprender, pero eso sólo lo sabemos nosotros, sus familias y los profesionales que les acompañan en su vida ocupacional. Sí, ocupacional, ellos no juegan con plastilina ni hacen dibujitos, ellos trabajan. Jardinería, carpintería, reprografía... Saben preparar recetas sencillas, ponen la mesa, barren, recogen, van al supermercado, al bar... Tienen una vida, aunque muy pocos se han interesado en conocerla. 
 
Nos retrasan el concierto del centro que se está preocupando por su futuro, nos deniegan el derecho a utilizar el transporte público que va a otros centros cercanos al nuestro (como si ese transporte público no lo pagáramos nosotros también con nuestros impuestos) y así pasan los días y los años, así nos hacemos mayores los padres temblando por el futuro de nuestros hijos.
 
¿A quién más recurrir? ¿A quién más rogar lo que les corresponde por derecho? No hay excusas y no nos van a convencer de lo contrario, hay falta de compromiso, de sensibilidad, de interés... Nuestros hijos no tienen la capacidad de lenguaje discursivo pero sus madres, sus padres y sus hermanos, ¡sí! Y ya cansados, pues los años nos castigan, seguiremos gritando con fuerza. Animamos también a las familias de los que hoy aún pueden llevarlos agarrados de la mano al colegio a que griten con nosotros. Que se nos oiga desde los despachos cómodos de todas las delegaciones, que así  no. ¡Queremos soluciones, recursos, no limosnas! 
 
Familias de Adultos de EDAU