Medalla de bronce en Londres, plata en Hungría y Croacia, Bronce en Brasil y plata en Japón. Son sus medallas como guerrera.  Silvia Navarro Giménez (Valencia, 20 de marzo de 1979) tiene 42 años y es ya un mito bajo la portería de la Selección Española y jugadora del Rocasa Gran Canaria ACE de la División de Honor. Con 1,67 metros tiene unos reflejos impresionantes lo que le lleva a realizar esas paradas imposibles que se pudieron volver a ver este miércoles en Antequera. 

El miércoles jugó en el Fernando Argüelles una leyenda del balonmano, 24 años como portera. Silvia Navarro, referente a esa generación de jugadoras que no tenían presupuesto, que no tenían camisetas. Entrevistamos a Silvia bajo los tres palos, donde ha reconocido en una entrevista a su madre que es el sitio donde más segura se siente.

“Ésta es nuestra segunda vez que en mi caso puedo disfrutar de poder  jugar y entrenar en este pabellón y es muy emotivo para mí. La anterior vez que estuvimos jugando aquí nos trajo muchísima suerte, fue nuestro talismán y es un sitio muy acogedor y que siempre nos tratan estupendamente”. 

Muchas veces hablamos de si hay que hacerle caso o no a las madres... En su caso, gracias a su madre, contamos con esta leyenda. “Yo siempre lo digo, mi madre ha sido mis manos, mis pies y mis piernas y gracias a ella hoy estoy aquí. Hubo un momento en mi carrera deportiva que quise dejarlo, quizá por la estatura, porque me dijeron que no era posible que una portera tan bajita pudiera llegar a alto nivel, y gracias a ella estoy aquí, le debo todo”. 

Menos mal que no podía llegar al alto nivel, porque cuando vemos esas paradas...  “Yo creo que también he tenido un poquito de suerte, de tener la suerte que tengo, de tener los entrenadores que he tenido en toda mi carrera deportiva, de tener la oportunidad de jugar a alto nivel y desde aquí agradecerle a todo el mundo que ha estado a mi lado en esos momentos”. 

En la charla de sus compañeras Garmendia y Cuadrado recordaban cómo fue el inicio de la ‘Guerreras’. “No teníamos las condiciones que ahora se dan, tampoco a los medios de comunicación haciéndonos tanto caso, no teníamos tanta visibilidad... El buen rollo que aquí se respira, hay gente súper mayor como es mi caso y gente súper jovencita, y al final es el engranaje perfecto para que la Selección funcione”.

¿Cómo fueron los inicios? “Eran tiempos buenos, pero no teníamos la visibilidad. Estamos tan bien así gracias a las jugadoras, perdóname la expresión, que se han partido la cara anteriormente durante muchísimos años. No 24, sino 25, 30 y 35... Gracias a ellas nos han dejado este legado. Es una pena que no estuviesen disfrutando en estos momentos de lo que pasa en la Selección porque realmente se lo merecían”. 

Bronce, plata, queda el oro. ¿El Mundial...? “Vamos a empezar por la clasificación que tenemos ahora aquí, vamos a dejar los deberes hechos de cara a ese Mundial que tenemos en puertas, y bueno, todo deportista sueña con un oro, pero no me quejo de mi carrera deportiva ni de la trayectoria”.

Cuando os llamaron Guerreras, ¿qué significó? “Somos luchadoras, nos puede salir mejor o peor las cosas, pero siempre damos el do de pecho en el campo y es lo que nos caracteriza. No damos las cosas por perdidas y luchamos hasta el minuto último y hasta el último segundo”. 

¿Cuál es el secreto de Silvia Navarro? “No hay ninguno. El cuerpo me respeta, mis papás me han dado una genética muy buena. Cuidarse un poquito y disfrutar de todos los momentos. Yo estoy aquí sobretodo gracias a mi familia”. 

Ojalá pueda incluir el oro en su nueva página web, y si no, tiene el oro de la afición, el del respeto y admiración... “Y con eso me quedo”. Sin palabras. 

 

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