Con 48 años, Mariano Mir Muñoz (Antequera, 28 de octubre de 1971) se ha convertido en presidente de ADIPA (Asociación de Discapacitados Psíquicos de Antequera y Comarca). Con el reto de “defender los derechos y mejorar la calidad de vida de las personas con discapacidad intelectual y sus familias”, desde la noche del lunes 5 de octubre, fue elegido como presidente.

 

Conocido como farmacéutico junto a sus hermanos en la Avenida de Pío XII y por su bagaje como hermanaco en diferentes cofradías y hermandades, así como presentador y pregonero. Ahora, tras su etapa como vicepresidente, inicia la de ser presidente del colectivo que comenzara su labor en 1976.

Qué haría una ciudad sin esos colectivos en los que hay personas que dedican su tiempo, sin ánimo de lucro, para fomentar una actividad. Es el caso de ADIPA que desde 1976 tanto está haciendo por Antequera y su comarca.Entrevistamos en su botica a Mariano Mir. ¿Cómo se siente en sus primeras horas como presidente?

“La verdad es que es toda una responsabilidad. Yo era vicepresidente y ha dado el momento de dar el paso al frente y nuestro presidente, Alfonso Cabello, cumplió sus cuatro años y no continuó, pensó en mí y la directiva me ha apoyado con su voto y este lunes por la tarde fui elegido como nuevo presidente”.

Junto a él le acompañan: Ignacio Luque Blanco como vicepresidente; secretario, Antonio Benítez Romero; tesorero, Pedro Fernández Domínguez. Y vocales: Cristina Marina Benítez, Alfonso Cabello Muñoz, José Ignacio Moreno Luque, Juan Antonio Granados Benítez, Juan Antonio Bueno Ramírez, Víctor Ros Vallinoto, Aurora Orozco Díaz,  Guillermo Ramos Pérez, Dolores Álvarez Camacho, Josefina Del Río Jiménez, José Francisco Lozano Morales y Juan Antonio Conejo Martín.

Cuatro años muy importantes para ADIPA: “Como todos sabemos tenemos que acabar la obra de la nueva residencia de adultos, hay además que concertar esas plazas con la administración pública y definitivamente abrir el centro, que es muy necesario en nuestra ciudad”.

Nunca viene mal recordar cuál es vuestra labor. “La función de ADIPA está plenamente descrita en su misión. Desde sus inicios es luchar por los derechos de las personas con discapacidad y sus familias, además de mejorar la calidad de vida de ellas. Nosotros nos centramos en Antequera y su comarca, aunque al estar concertados con la administración pública podemos tener cualquier usuario del territorio andaluz”.

Atender a las personas con discapacidad intelectual que no pueden acudir a un centro educativo o en su edad posterior. “La idea de ADIPA es atender a las personas con discapacidad intelectual en todas las etapas de su vida. Es verdad que todavía nos quedan algunas etapas que cubrir, como por ejemplo la atención temprana. Pero en cambio por la otra punta, la nueva residencia de adultos sí va cubriendo todas las etapas de nuestros usuarios y va en ese sentido en el proyecto”.

¿En qué os está afectando la pandemia?: “Nosotros tenemos por un lado la residencia de gravemente afectados que de momento no ha afectado su funcionamiento. Son usuarios que las 24 horas están permanentemente con nosotros. Lo que sí tuvimos que cerrar fueron los centros de día porque estos funcionan como algo similar a un colegio. El usuario vive con su familia, duerme en casa, pero diariamente viene al centro. Depende de su grado de discapacidad irá a la unidad de día o al centro ocupacional. Cuando cerramos, tuvimos que hacerlo porque la normativa en aquel momento nos situaba en unos 70 casos por 100.000. Ahora ha salido un nuevo BOJA donde refleja que podemos abrir, ya que han cambiado los criterios. Ahora estamos haciéndoles PCR a todos los usuarios y trabajadores para volver a abrir el centro. Esperamos con suerte que a lo largo del mes de octubre tengamos los centros de día abiertos”.

¿Cuántos usuarios se han tenido que quedar en casa y no pueden ir a ADIPA como solían hacer?: “En el centro de día tenemos más de 100 personas. Hay que tener en cuenta que son de la comarca, también los que están en las viviendas tuteladas también están ahí. Luego aparte en la unidad de día estarían más de 20 usuarios”.

 

 
 
 

Necesitan voluntarios a pesar de las restricciones

Una asociación que depende tanto de ayudas cuando viene una época de pandemia ¿deben ser las que más sufran?: “A día de hoy tenemos los conciertos en activo y van con su curso habitual. En ese aspecto de momento con algunas pequeñas modificaciones a nivel económico estamos subsistiendo sin ningún problema. Hay que tener en cuenta que ADIPA es una asociación muy grande y su presupuesto está alrededor de los 3 millones de euros. Estamos hablando de casi 170 trabajadores en una organización que tiene peso en Antequera. Aparte de los 140 usuarios que tienen sus familias”.

Los usuarios de las viviendas tuteladas ¿cómo llevan sus síntomas?: “Tuvimos dos casos en las viviendas tuteladas donde se siguió el protocolo, eran asintomáticos y no hubo ningún problema a nivel de salud, se hicieron sus cuarentenas y ya tenemos las dos viviendas tuteladas a pleno rendimiento y con normalidad”.

¿Cómo va la obra de residencia de adultos?: “Estuvo cerrada al principio cuando el confinamiento, pero poco después pudimos reabrir porque la construcción en ese aspecto no estuvo mucho tiempo parada. Es el segundo año de construcción, nos quedará un año y medio para acabarla. Con las fechas ahora mismo vamos bien”.

Después está la batalla de concertar las plazas que es lo importante, porque una cosa es construir el edificio y otra que se concierten: “Una vez que esté el edificio llave en mano, las plazas hay que concertarlas porque los usuarios que vayan tienen que ir con su plaza concertada. Y eso es una negociación con la administración pública porque es muy necesario para la ciudad de Antequera. No debemos de olvidar que todo este proyecto surgió por la necesidad que había de estas personas con discapacidad”.

Sobre todo en una sociedad en la que estamos viendo la transformación de las familias. Muchas nos exponen que a lo mejor tenían varios hermanos y cuando uno de ellos necesita un cuidado especial, cuando no están los padres es lo complejo: “Sí; y que puedan vivir allí con total normalidad y realizar su vida en función de cuáles sean sus capacidades con la tranquilidad de que ADIPA cuida de ellos y está dándole oportunidades”.

¿Qué consejo le ha dado el hasta ahora presidente? “Mucha suerte y un consejo: paciencia. Porque el cargo es una mesa que tiene muchas patas, hay que tratar con mucha gente como los familiares, usuarios, trabajadores… ADIPA tiene muy buenas relaciones con otras organizaciones como Plena Inclusión, que es la federación nuestra, y luego con el Ayuntamiento de Antequera por supuesto que sí, con la Diputación de Málaga y cualquier grupo político del signo que sea, siempre tiene las puertas abiertas de ADIPA”. 

¿Y su madre cómo reaccionó?: “No se lo creía. Cuando la llamé me emocioné y todo. Ella estuvo en la junta directiva hace mucho tiempo en una etapa muy anterior a mí, yo estaba estudiando la carrera. Recuerdo que ella llegaba tarde a casa de las reuniones y me comentaba algo y ahí fue donde empecé a conocer ADIPA”.

¿Por la cabeza se le pasó a Mariano el entrar a ADIPA algún día como directivo o presidente para echar una mano?: “Sinceramente nunca pensé que acabaría de presidente. Mis padres hicieron una buena labor en  cómo me han educado y los valores que han sembrado en mí. Es fundamental que en la sociedad haya gente que desinteresadamente arrime el hombro en las circunstancias más diversas”.

Al presidente de ADIPA le preguntamos ¿qué necesita su organismo para estos tiempos de pandemia?: “Cualquier persona que quiera ser socio por supuesto que bienvenido, pero no sólo ahora, eso siempre ha sido en los más de 40 años de institución que llevamos. El tema del voluntariado, es verdad que con el tiempo del COVID está un poco complicado porque no es fácil. Pero seguimos trabajando y animo a cualquier persona que quiera colaborar con nosotros”. 

Para concluir, como profesional que es de la farmacia ¿qué le decimos a la gente? ¿Tranquilidad, paciencia?: “Sobre todo paciencia, la vacuna va a llegar. Aunque no tengo claro que vaya a llegar tan pronto como nos dicen porque una vacuna es un tema complejo y sacarla con el nivel de seguridad adecuado es complejo y luego hay que vacunar a prácticamente casi todo el planeta. Y hasta que llegue la vacuna, lo importante es no desesperarse”. 

Así es Mariano Mir, un buen hombre y hombre bueno, que surge de una familia muy querida en la ciudad. A su servicio público como farmacéutico y conocido en el mundo cofrade, se le suma ahora el de ser presidente de  toda una institución en nuestra ciudad, ADIPA.

 
 
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