Nuestra ciudad recibe este martes 21 de enero, la triste noticia del fallecimiento de un gran hombre, una mejor persona, un corazón entregado a los demás: Manolo Molina Muñoz.

 

Conocido por su trabajo en la Zapatillera durante su vida profesional, hasta tal punto que se le conocía como “Manolo el de la Zapatillera”, siempre atento al cliente, a quien iba en busca de un calzado cómodo en esos tiempos añorados del comercio de antaño.

Luego, un forofo del fútbol, con su bufanda verdiblanca, su apoyo al Antequerano, su voz para anunciar cada semana: “¡Antequeranos, el domingo, todos al fútbol... y que gane, el mejor... y que el mejor sea el Club Deportivo Antequerano!”.

Con el paso de los años y ya jubilado, brotó su pasión por el Señor de la Verónica, quien con junto a los también recordados Portillo y Herrero, lograron la recuperación de la devoción y la construcción de la Ermita del Señor de la Verónica.

Vecino del Barrio del Carmen, donde el Ayuntamiento le dedicó una calle el 16 de septiembre de 2014, Día de Antequera y Santa Eufemia. Aguantó sus achaques de la edad y con su esposa, doña Rosario Aguilar Gámez,  siempre estuvieron cuando pudieron, aunque fuera desde el balcón, para ver el día a día de sus vecinos o el paso del Señor, la Virgen del Carmen y de la Cofradía de la Soledad. 

Se trasladaron a la Residencia de San Juan de Dios, donde vivieron juntos hasta que en agosto pasado, perdió a su esposa, quedando solo, pero siempre con el cariño de sus familiares, amigos y quienes le visitaban, como sus Majestades los Reyes Magos.

Estamos seguros que nada más entrar al Cielo, fue en busca de su esposa para abrazarla de nuevo, rezar ante el Señor de la Verónica y coger su bufanda para animar a su Antequera del alma. ¡Descansa en paz, Manolo!

Tenía 87 años, va a ser velado en el Tanatorio de Antequera y el entierro será este miércoles 22 de enero a las 12 del mediodía en la Iglesia de su barrio del Carmen. 

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